“A propósito de nada”, de Woody Allen

Los lectores amamos las biografías y memorias, aunque pienso que tenemos especial predilección por las de los escritores, quizá, porque además de admirarlos, suponemos que poseen -pensando de una manera idealizada-, adicional a su mérito como testimonio histórico, de cierta belleza artística, de valor estético, de ciertos alcances literarios.

Woody Allen es un escritor de talento y con oficio -16 nominaciones al Oscar al mejor guión original-, además de un cineasta excepcional. De hecho, confiesa en las páginas finales de “A propósito de nada” que se considera fundamentalmente escritor, y aunque no sabe si volverá a filmar, sí, que continuará escribiendo: artículos, chistes, guiones, libros, aunque sean solo para él.

Reconozco que leí su libro principalmente porque lo admiro como cineasta, más que como escritor. De hecho, sus memorias es lo único que le he leído. Me encantan sus películas. Las veo, las reveo y vuelvo a verlas. Manhattan, Annie Hall, Interiores, La rosa púrpura del Cairo, Hannah y sus hermanas: Y las últimas: Medianoche en Paris, A Roma con amor, Blue Jasmine, Un día de lluvia en Nueva York… Caray, mientras las evoco, quiero volverlas a ver.

Las memorias de Allen no defraudaran a los amantes del cine. Escribe desde cuestiones técnicas -guión, fotografía, edición, casting, etc.- hasta anécdotas entretenidas y desconocidas sobre sus vivencias durante la producción de sus filmes. Por sus páginas pasan sus actrices consentidas, sus colaboradores preferidos, actores, escritores, productores, críticos, colegas, etc.

“A propósito de nada” me generó sentimientos encontrados, principalmente por que me resultó pesado y hasta chocante leer que Woody no considera alcanzar la altura de los grandes cineastas de la cinematografía mundial; vaya, ni en la estadounidense, eso y a pesar de sus 24 nominaciones al Oscar y los 4 alcanzados.

Además, el libro me decepcionó algo en mis expectativas literarias. Pensaba que un escritor como Allen, que ha publicado, mucho, y bien, nos presentaría un texto primorosamente escrito, pero pienso que erré, porque me pareció un texto embrollado, escrito a las carreras, quizá, como confiesa filmar: “con hábitos perezosos e indisciplinados”.

Pero no deja de ser un libro muy humano, un retrato sincero de un hombre de 84 años, que recuerda y admira de manera amena, entretenida, con altas dosis del sentido del humor muy a la Woody Allen a familiares, amigos, novias, amantes, colegas, neurosis y obsesiones.

“A propósito de nada” nos ofrece un amplio recorrido por el mundo cinematográfico, televisivo, teatral, musical y del Stand Up estadounidense, disciplinas artísticas en las que ha participado su autor durante su ya larga y exitosa trayectoria profesional. No será una obra de arte, pero es su lectura es agradable.

PD para los que desean comprar “A propósito de nada” por el morbo: sé que habrá muchas lectoras/lectores atraídas por las escabrosas revelaciones de los Farrow. Es válido y respetable.

Pero si suponen que Woody eligió utilizar “A propósito de nada” como una forma de expiación, purgación, o sacrificio; como una especie de ofrenda a los cazadores de brujas que han aparecido por doquier a partir del #MeToo, podrían equivocarse: Woody, sin tentarse el corazón ni la pluma, ajusta cuentas, y fuerte, con Mia Farrow.

Aunque tengo mi opinión, resulta irrelevante si le creo o no a Woody. Además, en estos enrevesados tiempos del #MeToo, poner en tela de juicio acusaciones como las que Mia Farrow y su propia hija, Dylan, han lanzado contra el autor de “A propósito de nada”, no es solo aventurado, sino desgraciadamente, políticamente incorrecto.

La justicia estadounidense no ha encontrado elementos para enjuiciar a Allen. Su obra como artista, ya ha sido y podrá seguir siendo juzgada. Es momento de separar la obra, de su creador; el texto, de quien lo escribe; su vida privada, de sus creaciones como escritor, dramaturgo, cineasta. Esto es, en mi opinión, lo más conveniente ahora y siempre, por qué ¿quién puede distinguir claramente lo que es real de lo que es puramente ficción, de los hechos que sucedieron de los que nunca ocurrieron?
A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: