“La chica”, de Edna O’Brien

Así como “Una librería con magia” me relajó, “La chica”, de la gran autora irlandesa Edna O´Brien me estrujó, me dejó completamente conmocionado, como si totalmente desprevenido, hubiera recibido un mazazo en la sien izquierda. No me derrumbé al suelo porque estaba sentado, que si no, todavía me estuvieran contando los segundos. Eso me sucede por no leer las sinopsis de las contraportadas. Las sorpresas pueden sacudirte desde el cerebro hasta las entrañas. Desprevenido totalmente, ni siquiera el impactante inicio: “Tiempo atrás fui una niña, pero ya no”, me preparó para lo que seguía.

Hace relativamente poco tiempo había leído “Las chicas del campo”, de Edna O´Brien, la primera novela de autoficción de una trilogía -no he encontrado las otras dos: “La chica de ojos verdes” y “Chicas felizmente casadas”- y pensé equivocadamente que por fin se me haría continuar con la lectura sobre su vida, pero, sorpresas da la vida, “La chica” no tiene nada que ver con la vida de Edna, ni con Irlanda, ni con nada que me hubiera podido imaginar hasta que, por ahí de la página 30 caí en que tenía otra historia entre mis manos. Y vaya pinche -ustedes perdonen mi francés- y estremecedora historia.

Increíble. Edna O´Brien tiene ¡90 años! amigas y amigos, y contó todavía con los arrestos para escribir una historia como la de Maryam, una niña nigeriana que es secuestrada junto con sus compañeras de la escuela por un comando de guerrilleros yihadistas para ser humillada, torturada, violada y casada con uno de sus secuestradores. No voy a contarles los logros literarios de Edna O´Brien, están en internet, pero vaya pedazo de escritora!!

“La chica” se puede dividir en tres partes: primero, el secuestro, y cautiverio, en lo profundo del bosque nigeriano, del grupo de niñas, llena de violencia, sadismo, asesinatos. La hediondez la aspiras y te asquea; las torturas te laceran; el sufrimiento te agravia, la esclavitud, te subleva. La historia de Maryam es real, sucedió, incluso Michelle Obama luchó, movilizó, presionó para que conociéramos la historia de las 276 niñas secuestradas por el repugnante grupo islamista Boko Haram, por eso sé que no estoy cometiendo la estupidez del spoiler, solo trato de trasmitirles el cúmulo de sentimientos que la historia de Maryam y la prosa de la autora me provocaron.

Acompañamos a Maryam, su hija recién nacida Babby, y su amiga Buki durante su huída. Compartimos su miedo, nos estrujan las entrañas su hambre y sed, nos abatimos con la muerte que aún, las persigue; nos solidarizamos con su esperanza, y respiramos un poco, cuando encuentran un cuartel militar, uniéndonos a su aflicción ante la desconfianza mostrada por quienes las debieron haber protegido.

Y al final, la historia del regreso. La lucha por disminuir el odio, la terapia buscando sanar el alma, la manipulación de los políticos lucrando con su valentía, la búsqueda de su nuevo lugar en la familia, en el pueblo, en la vida. Porque la vida sigue, pero la miseria, el desprecio, las humillaciones a las que son sometidas las mujeres, permanecen presentes, y Maryam vuelve a ser víctima, ahora de su propia gente, que no muestran signos de compasión, presos de la ignorancia, de sus mitos, de sus tradiciones.

La historia de Maryam está llena de crueldad, dolor, inmundicia, pero también de amor, de solidaridad, de amistad. El drama de Maryam y sus compañeras merece ser recordada, nunca olvidada, porque nos confronta con todo lo malo y lo bueno que existe en la humanidad. Y créanme que “La chica”, obra de la irredenta, inconformista, pero talentosa escritora Edna O´Brien logrará que permanezca mucho tiempo en nuestra memoria.
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