46/2017-.“Las sombras de Quirke” de Benjamin Black, es la séptima entrega de la Saga que protagoniza el Dr. Quirke, un patólogo forense cuya incurable curiosidad lo impulsa a tratar de desentrañar los misterios que existen atrás de las muertes de los cadáveres que llegan a su mesa de trabajo.

La novelas de Quirke transcurren en Dublín, Irlanda, a mediados finales de los 50´s del siglo pasado, donde el poder de la Iglesia Católica genera un clima de represión, intolerancia, sexo ilícito y crimen.

La sinopsis de la novela nos dice que “incapaz de guardar reposo pese a sus alucinaciones y desvanecimientos, Quirke regresa al trabajo en la morgue de Dublín.

Es a él a quien llaman cuando aparece un cuerpo en el interior de un coche calcinado: todo apunta al suicidio de un funcionario advenedizo, pero Quirke no puede quitarse de la cabeza la sospecha de que algo no encaja. La única testigo se ha esfumado, han borrado todo rastro de ella.

Al reunir las piezas de su desaparición, el patólogo se ve atraído hacia las sombras del universo de las élites dublinesas: sociedades secretas y política eclesiástica de altos vuelos, políticos corruptos y hombres con mucho dinero que perder.

Mientras la psicoanalista austriaca Evelyn Blake entra en su vida y en su corazón, la pista acaba por llevar a Quirke hacia su propia familia, y pasado y presente entran en colisión. Los crímenes de antaño han de permanecer ocultos, y Quirke ha agitado la telaraña.”

En “Las sombras de Quirke” aparecen de nuevo personajes como su hija Phoebe, que es quién pone a Quirke sobre la pista de Lisa Smith, una ex compañera de instituto que se acerca a pedirle ayuda y protección y que luego desaparece sin dejar rastros. Es también Phoebe el puente que permite reunir a Quirke con su jefa, la psiquiatra austriaca Evelyn Blake.

En esta novela, Quirke logra enfrentar con relativo éxito alguno de los fantasmas con que carga desde siempre: su alcoholismo, la lesión cerebral, la relación con su hermano y su reticencia a involucrarse en relaciones amorosas.

La novela trata de encontrar a los responsables de la muerte de Leon Corless, hijo de un mediático líder del partido comunista irlandés que trabajaba como funcionario a quién le auguraban gran futuro en el gobierno de Irlanda.

Los asesinos quisieron hacerlo parecer como un suicidio, pero el ayudante de Quirke, David Sinclair, encuentra durante la autopsia forense un fuerte golpe en la cabeza de Leon, lo que impulsa a Quirke a acudir a su sempiterno compañero de aventuras, el Inspector Hackett e iniciar la investigación sobre el asesinato.

Como en todas las novela de la saga de Quirke, lo que ocurre en “Las sombras…” nada es, ni trepidante, ni vertiginoso. La historia fluye a su ritmo, la tensión y el suspenso se mantiene, pero sin provocar horror o ansiedad.

Pero eso sí, volvemos a toparnos con el poder ignominioso de la Iglesia Católica, el submundo terrible de la pederastia, el tráfico de infantes, y otros crímenes siempre ligados a los poderes fácticos irlandeses. Yo, que he leído, gozado y disfrutado las siete novelas, se las recomiendo ampliamente.

Benjamin Black es el seudónimo del conocido novelista irlandés John Banville. Utiliza este sobrenombre para firmar sus libros de novela negra.
La primera obra que publicó como Benjamin Black se puso a la venta en 2006. Se trataba de El secreto de Christine, su primera aventura por la novela negra, pero sin duda no la última. Tras esta continuó con El otro nombre de Laura, En busca de Abril, Muerte en verano, Venganza y Órdenes sagradas. Eso sí, sin descuidar otro tipo de novelas, intercalando sus lanzamientos.

El autor irlandés habla de este seudónimo como un desdoblamiento de su ser de escritor que le permite seguir escribiendo cuando “Banville” ya ha superado su número máximo de palabras al día.

304 páginas

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