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Nuevo León 2015; El análisis de Benjamín Castro

BENJAMÍN CASTRO

Los números obtenidos por Saba Consultores en sus mediciones hasta el 11 de noviembre, nos ofrecen la paradójica situación de que existe una ciudadanía (representada por los entrevistados) que tiene un mayor interés en la política —un 56.1% de ellos esta vez pero que ha permanecido en ese rango en las últimas cuatro mediciones—pero que al mismo tiempo se mantiene indiferente a los partidos políticos, con un 68.7% de entrevistados que dicen no tener preferencias partidistas, y que de igual forma (aunque en menor grado), también es indiferente a las figuras más conocidas de esos partidos, ya que, durante el periodo medido, un 66.3% en promedio manifestó no seguir a ninguna de ellas. En mediciones anteriores este porcentaje (que se clasifica en el rubro del Top of Mind o intención espontánea de voto) se mantenía encima de un 70%. Esta vez disminuye, pero el aumento en el número de personajes que los entrevistados mencionan indica una “dispersión” (como le llamó Fernando Elizondo el “resucitado”) y no el fortalecimiento de alguno de ellos. Al interior de los partidos la indiferencia es todavía mayor. Cuando se le pregunta a los militantes priistas por quién de los miembros de su partido votarían, 83.8% dice no tener ningún favorito y, en el caso del PAN, 84.8% de los simpatizantes tampoco tiene preferencia por ninguno de sus líderes.  Por un lado, los entrevistados muestran un interés creciente en temas políticos, y por otro, se percibe una incapacidad de la clase política para aumentar ese involucramiento. Si juntamos lo anterior con el hecho de que un 31% de los entrevistados mantiene su preocupación en los hechos de Iguala (y en la presunta muerte de los estudiantes de Ayotzinapa), podemos vislumbrar que el proceso de politización de las preocupaciones de los entrevistados –y por lo tanto de la ciudadanía–, están muy lejos de la “guerra frívola” entre la clase política disputándose los pequeños segmentos de la población que los apoya. Esa frivolidad ha llegado a niveles inauditos con la campaña de Ugo Ruiz en contra del ‘MAs’ de Margarita Arellanes, a pesar de que hace unas semanas esa propaganda parecía no superarse en banalidad por ningún otro slogan. Como los partidos políticos, y sus figuras, permanecen alejados de la tragedia que vive el país, el efecto de los hechos de Ayotzinapa golpea más bien a las instituciones en esta “crisis de Estado” que estamos viviendo. Por esta razón, los números obtenidos por el gobernador Rodrigo Medina indican, por ejemplo, una calificación de un 6.6 en esta medición que proviene de otras tres en donde obtuvo un rango de 6.8 y sus calificaciones altas bajaron a un 48.4%l del total, y que al mismo tiempo procede de dos mediciones en donde estuvieron entre 52% y 58%. Su aprobación también fue impactada y bajó de un 61% a sólo un 57.3% en esta última medición. El impacto de la crisis generada por los sucesos de Guerrero se alimentó con el escándalo de la Casa Blanca de los Peña Nieto en Las Lomas de Chapultepec, y con el “ya me cansé” de Murillo Karam. Crisis que pudo haber sido mayor para Rodrigo Medina como autoridad y que parte de ese Estado que se tambalea

La elección del candidato del PRI al Gobierno de NL 2015

El regreso del PRI a Los Pinos, a través del Presidente Peña Nieto,  hace pensar a muchos que, junto con él, regresaron muchas de las facultades meta constitucionales que ejercieron a plenitud todos sus antecesores, incluyendo a Ernesto Zedillo, que discreto, discreto, con dedo dizque amputado, pero cuando tuvo necesidad de tensar la cuerda para cumplir con sus propósitos, nunca le tembló la mano, como lo demostró por ejemplo, con la salida de Sócrates Rizzo García del gobierno de Nuevo León en abril de 1996.

En cuestión electoral, los presidentes priístas contaban con la facultad de nombrar su sucesor, porque hasta el gobierno de Carlos Salinas De Gortari, el presidente elegía presidente porque la elección del candidato presidencial se convertía en la elección presidencial. Claro, el presidente, en este complejo juego de la elección de su sucesor, se sujetaba, junto con todos, a ciertas reglas, entre ellas, las del consenso político, las del péndulo y las de la realidad. (Carlos Ramirez)

Otra de las facultades que ejercía el Presidente era la de elegir o convertirse en ¨el fiel de la balanza ¨ en la selección de los candidatos a Gobernador en los 32 Estados del País. Hasta la elección de Baja California a finales de los 80´s cuando Ernesto Ruffo del PAN llegó a el Gobierno de su Estado, la selección del Presidente también representaba la elección del Gobernador.

Hoy por hoy, las decisiones electorales no parecen tan sencillas como muchos suponían que ocurrían en el pasado. Aunque todavía existe un numeroso grupo que duda de la salud que goza la democracia mexicana, la mayoría reconoce que en cuanto a la competencia electoral, todos los candidatos de cualquier partido están obligados a sujetarse a las leyes y reglamentos, y ya no cabe pensar que, un apoyo del Presidente, se refleja automáticamente en el triunfo en las urnas.

En el caso que a mi me interesa, Nuevo León, no conozco a ningún priísta ( son los únicos con derecho a ) que dude el enorme peso que tendrá el Presidente Peña en la elección del candidato, independientemente del método de selección que se elija para designarlo. La cercanía, el afecto y/o reconocimiento que los aspirantes tengan con el Presidente pesará y bastante entre los priístas a la hora de la hora.

Con esto no quiero decir que el Presidente elegirá a quién se le antoje. Sí algo ha dejado claro Peña Nieto es que es de un pragmatismo a toda prueba. Difícilmente apoyará a alguien que ponga en gran riesgo el triunfo del PRI. Conste, adjetivó gran, porque claro que existen riesgos, posibilidades y probabilidades de que no gane el Revolucionario Institucional, pero tengo claro que, Peña Nieto, que está siendo informado permanentemente de la situación en Nuevo León, apoyará a quién minimice los riesgos e incremente las probabilidades de triunfo de su partido.

Ahora bien, ¿ cuáles son los factores y/o grupos que pueden infuír en la decisión del PRI, y digo del PRI porque al final será ese Partido el que va a partirse la madre para llevar a su candidato al Gobierno del Estado?

En la Escuela Superior de Procesos Electorales, la ESPE, hicimos un ejercicio, tratando de definirlos y otorgarles un peso específico a cada uno de ellos. La práctica fue interesante, porque la inmensa mayoría de los estudiantes de la 2a. generación de la Maestría de Dirección de Procesos Electorales, son priístas, algunos con experiencia electoral y casi todos, más o menos informados sobre como se han cocido las habas en su partido, y una que otra idea de como se pueden cocinar en esta elección.

Divididos en 4 grupos, seleccionamos como probables pre candidatos del PRI a la posición de Gobernador del Estado, enlistando a:  Ivonne Álvarez, Cristina Díaz, Adrian Garza, Ildefonso Guajardo, Héctor Gutierrez, Pedro Pablo Treviño y Federico Vargas.

Después  encontramos los  factores y/o grupos de poder que influirán en la designación como Candidato: relación con el Presidente Peña Nieto, con el Gobernador Medina, con el CEN del PRI, con los sectores del CDE del PRI, con los medios de comunicación, con los empresarios, su nivel de conocencia entre la población e intención del voto en encuestas y monitoreos serios, así como su capacidad para obtener recursos para la pre campaña.

Por consenso se obtuvo el peso relativo de cada factor, después se calificó aspirante por aspirante,en cada uno de los puntos y los resultados fueron muy consistentes, pues de los 4 grupos, tres coincidimos en los tres pre candidatos con más peso, y el cuarto coincidía en dos.

Los tres candidatos que aparecieron en tres de los cuatro equipos entre los tres primeros lugares fueron, en orden alfabético Ivonne Álvarez, Cristina Díaz e Ildefonso Guajardo; en un grupo de los cuatro apareció entre los tres primeros Federico Vargas, junto con Ivonne y Cristina.

Como ejercicio fue interesante porque se reconoce que aunque el Presidente Peña Nieto es el fiel de la balanza, eso sí, con poder de veto, tiene a nuestro entender que tomar en cuenta otros factores y grupos de poder para poder orientar su elección. El Presidente tiene seguramente los suyos, y contará con su propia ponderación, pero lo que nos debe quedar claro es que no hay posibilidad alguna que Peña Nieto imponga un Candidato a su Partido.

Las reglas del juego Priísta siempre han otorgado un poder importante a la Ley de los consensos, que obliga al Presidente a buscarlos con todos los grupos y factores de poder, y además, empuja a los aspirantes a realizar sus propias negociaciones y amarres políticos para poder ser considerados en la lista final;  por eso a diario los vemos en todo tipo de eventos, actos, reuniones, entrevistas con medios de comunicación, todos ellos buscando incrementar sus posibilidades a ser designados por su partido como Candidato al Gobierno de Nuevo León.

En no más de 90 días conoceremos el desenlace real, de esto que fue, como diría mi adorada Adela Micha, un ejercicio de la imaginación!

El caballo negro, parece ser blanco. Aguas con el Bronco!

Jaime Rodríguez Calderón es un animal político 100 por ciento puro, aunque ahora navegue con bandera de ciudadano independiente. Yo lo conocí a finales de los 80´s, cuando andaba buscando la Secretaría General de la CNC, que alcanzó a ganar, y desde entonces nuestras vidas se han entrecruzado de una manera extraña, aunque nunca hemos coincidido en algún evento privado o circunstancia ajena a la función pública o política que nos haya permitido conocernos.

Fue en las épocas del Lic. Sócrates Rizzo como Presidente del CDE del PRI, Alcalde de Monterrey y después en los tiempos de Rizzo García como precandidato, candidato a la gobernatura y gobernador cuando coincidimos colateralmente con Jaime en el ejercicio público. El con más orientación hacía la política de a verdad, ocupando puestos de liderazgo en el PRI, puestos de elección popular, y yo, siempre amarrado en el Ejecutivo.

Curiosamente en tiempos Post Rizzo García, durante el Sexenio de González Paras, Jaime Rodríguez trabajó en el Ejecutivo, en dos proyectos que a mi me tocó iniciar y que por diferentes circunstancias, no las terminé: Santa Lucía y la ampliación de Venustiano Carranza; por eso estoy seguro que sabe quién soy yo, aunque no me ubique fisicamente, y yo sé quién es él, y lo identifico inmediatamente.

En la primera parte del Sexenio de Rodrigo Medina, Jaime se ganó el ser Alcalde de García, N.L., una candidatura negociada por entre Abel Guerra y Rodrigo Medina , y ganada electoralmente por Rodríguez Calderón.

Trabajó bien como Alcalde, y además, se dio la circunstancia de que sufrió dos atentados organizados por la maña que dominaba el pueblo sede de las Grutas de García, hechos que le otorgó una enorme popularidad entre la raza. Gracias a esos dos eventos, supongo ajenos a su proyecto de vida, que Jaime se sintió  con posibilidades de aspirar a gobernar Nuevo León.

Rodríguez Calderón, por haber pertenecido al equipo de Abel Guerra, se convirtió, sin deberla, y quizá sin hacer nada para temerla, en adversario del equipo de Medina. Por eso entendió desde muy temprano, que le sería imposible lograr que el PRI apoyara, aunque sea solo por taparle el ojo al macho, sus aspiraciones.

Jaime hizo un buen diagnóstico de las circunstancias, y atinadamente decidió lanzarse por la libre, renunciando a años de trabajo en el PRI, que le otorgó muchas oportunidades, aunque ahora se queje de que, en el toma y daca con su ex partido, perdió.

Jaime, ya fuera del Partido Revolucionario Institucional, libre de ataduras, anda haciendo talacha, pero ahora, para él solito. Busca ser Gobernador, cree que puede hacerlo y, aquí viene el porque de este largo Post: El Bronco, está haciendo un excelente trabajo, a tal punto que aparece en todas las encuestas como un candidato viable, aún sin Partido que lo respalde.

El miércoles pasado Rodríguez Calderón ofreció una conferencia en la Escuela Superior de Procesos Electorales, un excelente centro académico de convergencia electoral y gobernanza que dirige Mario Guerrero, y nos mostró la No Estrategia que ha puesto en marcha para ser Gobernador de Nuevo León.

Más allá de lo dicho en el evento, lo que quiero resaltar aquí es que Jaime Rodríguez Calderón ha implementado la mejor Campaña de Marketing Político por Internet que he visto en este País. Al no contar con recursos, vulgo, al no tener de otra, a Jaime no le quedó más que voltear a las redes, convencerse del enorme potencial que tienen para impulsar su proyecto, y créanme  amigos del PRI y PVEM, que si no se ponen buzos, les va a meter un susto mayúsculo, pues Jaime está construyendo una extensa, leal y capacitada estructura política que lo hará transitar del aire a la tierra con el soporte de la tecnología de una manera tal, que ahí se verán si no ponen atención.

Más adelante seguiremos comentando sobre la campaña del Bronco, cuyo emblema será un potro blanco a pleno galope, mientras que el se está convirtiendo en el caballo negro de la carrera por la Gobernatura de Nuevo León.

Las encuestas de Saba, analizadas porBenjamín Castro

BENJAMÍN CASTRO
CAUSALIDAD NUEVO LEON
29 DE OCTUBRE DE 2014

De los números obtenidos por Saba Consultores en sus mediciones hasta el 28 de octubre, asumiremos que en tanto que la mayoría de los entrevistados (que representan una muestra de lo que piensa la población en general) no tienen preferencia partidista, no tienen un candidato favorito y que, además, viven algún tipo de dificultad económica; eso quiere decir que los avances o retrocesos entre los aspirantes a la gubernatura son en realidad relativos y sólo son expresión del esfuerzo que hacen cada uno de ellos por posicionarse entre una población más bien indiferente o que, probablemente, los rechaza.
Resumimos los números: un 73.6% de los entrevistados no tiene preferencias partidistas; un 69.5% no tiene un candidato favorito (Top of Mind), y un 66.5% vive algún tipo de dificultad económica, lo cual lo induciría, hipotéticamente, a tener una actitud hostil hacia la clase política y los gobernantes.
Además, hay que agregar a todo esto, que un 46.5% de los entrevistados dice tener muy presente algún tipo de acontecimiento que pone en entre dicho a las autoridades o, como algunos analistas sostienen ahora, a la propia existencia del estado mexicano y su capacidad de “gobernanza” –como diría el gobernador de Morelos Graco Ramírez–. Estamos hablando de acontecimientos como la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, las balaceras, los asesinatos, el ataque al líder de la CNOP de Monterrey, etc. Si esto es así y los números que obtiene Saba no mienten, quiere decir que dos terceras partes de la población vive lo que el sociólogo francés E. Durkheim llama la “anomia social”, es decir, que las circunstancias de crisis económica y política, inducen a los ciudadanos a alejarse de la clase política y las instituciones creando una especie de “divorcio” entre ellas.
El caso del gobernador Rodrigo Medina es muy ilustrativo pues, después de un cierto periodo de estabilidad y hasta avances, esta vez obtiene una calificación de sólo 5.4 que le indica una alerta negativa, y al desglosar esa calificación en calificaciones altas y bajas, obtiene también sólo un 43% en las primeras que le indican una advertencia negativa y 32.3% en las bajas, que también le indica una alerta negativa.
El gobernador seguramente fue víctima de esta ola de descomposición social y política a la que Graco Ramírez, quien no es precisamente una figura de oposición, le llama “crisis de Estado”.
Vistas las cosas así, podríamos interpretar los números del Top of Mind como resultado del esfuerzo y de los enormes recursos que gastan los diversos aspirantes para posicionarse, aún aquellos que dicen que ya no les interesa contender pero que de todos modos tienen un aparato publicitario que los promueve.
Jaime Rodríguez obtiene el número más alto con un 6.8%; Margarita Arellanes obtiene un 5.1% y, el equipo que hemos identificado como el Bloque Promotor de las Reformas Estructurales (BPRE), ha logrado posicionar a Ildefonso Guajardo quien ya obtiene, entre este pequeño segmento de la población, un 3.2% de apoyo; Ivonne Álvarez, con el apoyo del BPRE y de otros poderes locales, ha podido aumentar sus números de manera sistemática y esta vez logra un 4.6%.
La clase política permanece alejada de la población en una competencia que parece virtual y entre sí misma, y sus avances no representan una mayor penetración entre la amplia población sino sólo una acumulación de propaganda, recursos vertidos en asistencialismo, giras y gastos en medios de comunicación y promoción.

Las alianzas políticas sirven a los partidos, no a los ciudadanos. ¿?

José Jaime Ruiz, periodista y analista político, publicó un libro de ¨maximas¨ titulado Manual del imperfecto político, libro que la mera verdad, me gustó mucho, principalmente porque al no profundizar en cada cita o máxima que escribe, permite a sus lectores reflexionar sobre ellas, y poner la mente a trabajar para darle el sentido que cada uno quiera darle de ella.

La primera cita del libro, es la que bautiza este post: Las alianzas políticas sirven a los partidos, no a los ciudadanos; la verdad no sé cuál es la idea, hipótesis, teorema, causa o razón que motive a José Jaime a escribirla, pero creo que no tiene toda la razón, porque las alianzas políticas verdaderas, cuando menos en nuestro país, las construyen los partidos políticos, que simplifican la manera de elegir, generan identidad política e ideológica, representan y movilizan a los ciudadanos para participar, reclutan a los líderes sociales y los colocan en posición de gobierno, entrenan a las elites políticas, articulan los intereses políticos, adicionan intereses políticos sociales al ejercicio del poder (Dalton, Wattenberg), entre muchas actividades más, eso y a pesar de que los partidos, el Congreso y otras instituciones que tienen que ver con nuestra vida democrática, sean mal vistas por los ciudadanos mexicanos.

Es preocupante ese malestar con los partidos políticos que parece ser el sustento de la cita de Ruiz. Lorenzo Córdova, Presidente del Instituto Nacional Electoral, publicó un texto donde defendía a los partidos políticos como indispensables para el funcionamiento democrático del País, a la vez que se lamentaba de su mala fama pública y la precaria salud que gozan, provocando por ello una ¨crisis de legitimidad¨que se traduce a su entender, en una serie de lugares comunes que dominan la opinión colectiva, y que son, a su juicio los siguientes:

a) El descrédito generalizado de la política.

b) El elevado costo de los partidos.

c) La falta de representatividad y de democracia interna de los partidos políticos. Y en este punto reflexiona que: ¨Cada vez es más frecuente escuchar que los intereses que los partidos representan poco a nada tienen que ver con las preocupaciones, con las necesidades y con las demandas de la sociedad¨.

d) La existencia de una gran fragmentación de la vida política provocada por muchos partidos que expresan posiciones irrelevantes a la sociedad.

No pretendo en este texto publicar los argumentos que el flamante Presidente del INE utiliza para demostrar que esos ¨lugares comunes¨que a diario escuchamos y vemos impresos representan ¨algunos de los riesgos más graves que enfrentan los sistemas democráticos¨

Prefiero recomendarles leer su texto en el libro Pasado, presente y futuro de los partidos políticos en México, coordinado por Hugo Sánchez Guiño Y Gonzalo Farrera Bravo y publicado por Porrúa, donde concluye que ¨Pensar en fortalecer la democracia implica robustecer, y no mermar, a sus instituciones representativas ¨.

Hay una cita muy famosa del politólogo Elmer Eric Schattschneider donde mencionaba que ¨los partidos políticos crearon la democracia moderna y la democracia moderna es impensable si no es en términos de partidos¨, por lo que podemos esperar que a pesar de que la democracia presente algunas deficiencias ahí, donde los partidos no tengan una representación sólida, la ciudadania, en vez de quejarse, logren, mediante su participación, reconducir el camino de los partidos políticos.

Elecciones Nuevo León 2015

Hay mucho que analizar sobre los diversos escenarios que se perfilan para las elecciones del próximo año. En Nuevo León, lo más relevante en estos momentos es que las encuestas para alcanzar las candidaturas y ganar la elección para el puesto de gobernador – en este caso, Gobernadora – las encabezan tres mujeres: Margarita Arellanes del PAN, Ivonne Alvarez y Cristina Díaz, las últimas dos Senadoras por el Partido Revolucionario Institucional. Y que conste para evitar malos entendidos, las cité en estricto orden alfabético, que no en nivel de conocimiento o intenciones de voto.

Mentor Tijerina, estratega político y excelente analista, construye una hipótesis sobre estas preferencias, que presentó hace unas semanas en la Escuela Superior de Procesos Electorales, donde después de analizar datos de diversas encuestas, concluye que el framing de la elección del 2015 es la Llegada de la Madre, representada por el liderazgo y cercanía que los electores perciben de las pre candidatas que encabezan las encuestas. Para el Dr. Tijerina Martínez, los electores se cansaron de padres desobligados, ausentes, que no logran ni siquiera lo elemental: mantener seguros a su familia.

Según los análisis y encuestas de Mentor, los sentimientos latentes del electorado neolones se muestran de la siguiente manera:

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Como se nota en la gráfica, los sentimientos percibidos en sus análisis, son completamente negativos y apuntan principalmente a los políticos jóvenes, como el Gobernador Medina o el Presidente Peña Nieto, y pueden incluir a los aspirantes patrocinados por el Gobernador, como Federico Vargas o Adrián De La Garza.

Tijerina concluye que, es principalmente por esta sensación de abandono por parte de los políticos, que el electorado busca la protección y el aliento de la Madre, representada en este caso, por Arellanes, Alvarez, Díaz o incluso Marcela Guerra, que también aparece en las encuestas.

¿Cómo la ven ?

Excelente análisis de Leopoldo Espinoza rumbo al 2015

La gran tragedia del mundo es que no cultiva la memoria, y por tanto olvida a los maestros.
Heidegger

El próximo 7 de junio habrá elecciones generales en Nuevo León. Se renovarán todos los puestos de elección popular exceptuando el Senado. Elegiremos nuevos gobernador, diputados federales y cabildos en los 51 municipios. Los partidos abrirán pronto sus procesos de selección internos y aunque se difunden encuestas, no son representativas pues las preferencias cambiarán al saberse los nombres de los candidatos. Por esto prefiero analizar la historia reciente del comportamiento electoral en los 26 distritos locales para, a la luz de las nuevas reglas legislativas, sumar las partes y pronosticar un posible resultado para congreso y gubernatura, con tolerancia normal de los votos diferenciados. La historia electoral local es de bipartidismo y considero que en esta próxima elección de junio, seguirá igual.

La nueva legislación electoral ciertamente cambia reglas pero conserva el mismo esquema. La reforma electoral no modifica el sistema, ni del Estado ni de la Nación. Se renuevan las autoridades y las reglas pero continúa el mismo sistema político presidencial, republicano y popular. Los mismos: registro de electores, distritación, sistema de boletas australianas de voto múltiple -un voto para cada cargo-, urnas y fórmulas para convertir votos en curules.

Se modifica: El régimen de gobierno, permitiendo los gobiernos de coalición; las autoridades electorales, al absorber una autoridad nacional las facultades de las estatales; el régimen de partidos, pues ahora entre otras cosas distintas, deben conseguir un mínimo de 3% de los sufragios para conservar el registro; y sus elecciones internas serán supervisadas por el Instituto Nacional Electoral. Se modifican la comunicación en materia de cobertura de radio y televisión, los regímenes de fiscalización y se agregan instrumentos de participación ciudadana como la consulta popular.

Pero con la misma distritación, los defectos de sub representación y sobre representación actual se mantienen y se agravan por el crecimiento demográfico del estado. Los 26 distritos locales contienen a 3 millones 324 mil 155 electores, por tanto cada distrito debería ser de 127 mil 852 votantes -3.85% de la lista nominal- para que todo el electorado tenga la misma proporción de representantes populares. Sin embargo, hay distritos locales como el 16 de Apodaca, con 313 mil 592 electores, que son 185 mil 740 electores más de los que debería tener, y sólo este distrito es el 9.43% del padrón electoral del estado, es decir el 5.58% de más.

Igual están sub representados el distrito 17 (Escobedo y norte de San Nicolás) que tiene 112 mil 652 electores de más, es decir el 3.39% de la lista nominal o LN; el distrito 1 (Alianza, Topo Chico, Valle Verde y las orillas de Cumbres) con 77 mil 425 electores de más, que es el 2.33%; el distrito 22 (China, Marín, Juárez, Pesquería, Ramones, Dr. González, Agualeguas, Parás, Treviño, Aldamas, Dr. Coss, Bravo, Herreras, Ocampo y Cerralvo) con 68 mil 782 electores de más de la LN, que es el 2.07%; y el distrito 20 (Hidalgo, Abasolo, Carmen, Ciénega, Zuazua, García, Higueras, Mina, y Salinas) con 36 mil 553 electores de más de la LN, que es el 1.10%. Esto significa que los distritos 16, 17, 1º, 22 y 20 están sub representados en el Congreso, pues por su población merecen tener más diputados.

En contraparte, hay distritos sobre representados, es decir, con más diputados de los que merecen según sus electores, y son: el distrito 15 (Centro de Guadalupe, Linda Vista y Azteca entre otras) con 38 mil 557 electores menos de la LN, el 1.16% para estar bien proporcionado. El distrito 7 en Monterrey (Nuevo Repueblo, Primavera, Estadio) con 43 mil 223 electores de menos de LN, es decir, 1.30%. El distrito 24 (Montemorelos, Terán y Allende) con 45 mil 903 electores por debajo de la LN, es decir el 1.38%.

El distrito 5 de Monterrey (Centro, Garza Nieto y Mitras) con 48 mil 583 electores menos de la LN es decir, 1.46%; el distrito 26 (Galeana, Aramberri, Dr. Arroyo, Mier y Noriega, Zaragoza, Iturbide) con 50 mil 166 electores menos de la LN, es decir el 1.51%. El distrito 6 de Monterrey (Madero, Regina, Coyoacán) con 50 mil 811 electores menos de LN, es decir el 1.53%; el distrito 25 (Linares, Rayones, Hualahuises) con 60 mil 640 electores menos de LN, es decir, el 1.83%; y el distrito 21, con 74 mil 997 electores menos de LN, es decir el 2.26% de menos.

En consecuencia, sólo están bien representados los distritos: 14 de Guadalupe (Valle Soleado, Dos Ríos y Cañada Blanca); el 19 de Santa Catarina; el 13 de Guadalupe (Héroe de Nacozari, Santa María y Carmen Serdán); el 12 de Guadalupe (Villa Olímpica, Country y Felipe Ángeles); el 18 de Garza García, más el noreste de Santa Catarina; el 8 de Monterrey (Contry, Altamira y la Campana); el 10 de San Nicolás (Nogalar, Las Puentes y Unidad Laboral); el 9 de San Nicolás (Vidrio, los Morales y Constituyentes); el 11 de San Nicolás (Anáhuac, Valle Dorado, Guerrero); el 2 de Monterrey (Mendiola, San Bernabé, Aztlán); el 3 de Monterrey (Villa Mitras, Lincoln, Ferrocarrilera); el 4 (Centro de Monterrey, Chepevera, Colinas, y Burócratas Federales); y el 23 de Cadereyta y Santiago.

Hay desigualdad entre los electores al no tener el mismo peso democrático pues algunos valen más que otros, contradiciendo el principio constitucional de igualdad en el sufragio. Cuando vota en el Congreso el diputado de Apodaca, digamos, por su conducto están votando 313 mil ciudadanos, mientras que cuando lo hace el diputado del distrito 15 de Guadalupe, vota por sólo 90 mil nuevoleoneses. Veámoslo más dramático: el diputado ganador con el menor porcentaje de votos fue el del vigésimo distrito -36.7%-, o sea 36 mil 540 votos; y si el del distrito 21 hubiese sacado ese mismo porcentaje, hubiese obtenido 19 mil 397 votos; y si el diputado del distrito 16 hubiese obtenido también el 36.7%, con el 56% de participación obtuvo 86 mil 872 votos. Por tanto, en el Congreso estar a favor o en contra de una ley, valen lo mismo 19 mil, que 86 mil ciudadanos.

Este ejercicio es sólo con los diputados de mayoría pues otros -de minoría- representan a muy poquitos electores. Lo invito a que me acompañe en el análisis de las últimas 6 elecciones para diputados y las últimas tres para gobernador, pues veo tendencias de votación poco mutables, a excepción de dos fenómenos electorales explicables si acaso, por la razón de hartazgo de los electores. Uno, tras la mala gestión del gobernador priísta interino Benjamín Clariond (1996-1997), el Partido Acción Nacional obtuvo un triunfo extraordinario perdiendo sólo 8 distritos locales; y el otro, en la elección de 2003, luego del triste sexenio panista de Canales-Elizondo, el Partido Revolucionario Institucional dio vuelta de campana perdiendo sólo 6 distritos.

En las últimas 6 elecciones: El Partido Acción Nacional no ha perdido en los distritos 4, 7, 9, 10 y 11, que corresponden al segmento de clase media y alta. Ha ganado 5 elecciones, a excepción de 2003, en los distritos 5, 6, 8, 12, 15, 18 y 19. Estos distritos representan el 42.6% del electorado estatal, del cual vota a favor del PAN el 47% y un 53% vota por otra opción.

El Partido Revolucionario Institucional, no ha perdido en los distritos 2, 16, 20, 22 y 26 que corresponden al segmento de clases populares y campesinos. Tampoco ha perdido a partir del 2003 ó solo esa elección, los distritos 17, 21, 23 y 24. No ha perdido desde 2003 el distrito 13.

Estos distritos representan el 33.6% del electorado pero con un voto más leal –ya no hay voto duro- del cual un 55% vota por el PRI y el 45% vota por otras preferencias. Separo el primer distrito electoral porque después de una larga lealtad al PRI, en la última elección se perdió; es difícil determinar si es una debacle irreversible del PRI, o un tropiezo por mala selección de candidato, o mala campaña. Esto es, quedan en franca alternancia el distrito 3 y el 14, con cuatro triunfos del PAN y dos del PRI; más el distrito 25 con tres triunfos del PAN, por dos del PRI y uno del PANAL.

El voto diferenciado entre gobernador y diputado es exiguo. En 1997 se votó en los distritos 16, 23 y 24 mayoritariamente por diputados priístas y por gobernador panista. En 2003 se votó en los distritos 4, 7, 9, 10 y 25 por un diputado panista y por gobernador priísta. En 2009 se votó mayoritariamente por diputados panistas y gobernador priísta en los distritos 5, 6, 19.

En la elección de 2000, el distrito 17 cambió del PRI al PAN; mientras el 23, 24 y 25 del PAN al PRI, pero aún así se consolidó una mayoría panista. En la debacle del PAN de 2003 después del gobierno Canales-Elizondo se pasaron de PAN a PRI, los distritos 3, 5, 6, 8, 12, 13, 14, 17, 18 y 19, mientras de PRI a PAN pasó el distrito 25, obteniendo mayoría el PRI. En 2006, por desencanto de la administración de González o por el efecto Calderón, pasaron de PRI a PAN los distritos 3, 5, 6, 8, 12, 14, 15,18, 19 y 21 con mayoría del PAN. De los cuales, en 2009 regresaron de PAN a PRI el 3, 14, 21 y 25. Pero en 2012 pasaron del PRI al PAN el 1, 3 y 14; y del PRI al PANAL, el distrito 25, con mayoría del PAN. Así las cosas, si se conserva lo que tiene cada partido, la mayoría del congreso y la gubernatura dependen de los distritos 1, 3, 14 y 25.

Por otra parte hay tendencia a que los dos grandes partidos no triunfen con más del 50%. En 1997, lo consiguió el PAN en 14 distritos, por 4 del PRI; en cambio en 2012 el PAN lo logró en sólo 7 distritos y el PRI en uno. Debo señalar que esos 7 distritos donde el PAN triunfó con más del 50%, los ha mantenido así desde 1997; algo parecido a lo que antes llamábamos voto duro. La influencia mayor en Nuevo León es la elección presidencial. En 2000 y en 2006, Fox y Calderón pintaron de azul el estado, pero el desencanto con Fox y Calderón en 2003 y 2009 pintaron de tricolor a Nuevo León. Sin embargo, en 2012, el candidato Peña Nieto no influyó de esa manera pues perdió dos distritos más de los cuatro donde el PRI mordió el polvo.

Nuevo León fue en 2012 el estado con mayor número de votos diferenciados. Ganó el PAN la elección presidencial; el PRI, el Senado; empate en las diputaciones federales y el PAN ganó la mayoría de distritos locales. Si en junio se repite el comportamiento de 2009, ganará el PRI la gubernatura y una pequeña ventaja en el Congreso con 20 o 21 diputados locales y 8 federales. Si se repite el comportamiento de 2012, el PAN se alzará con la victoria en la gubernatura con ventaja mínima en el Congreso local y 6 diputaciones federales por bando. Habrá bajo índice de voto diferenciado y nada bueno les auguro a los partidos pequeños.

El elemento más importante, adicional a los candidatos, es la calificación del gobernante en turno y Medina no ha sido lo que prometía al principio pero está bien calificado por la gente, así que a menos que aparezca un súper candidato o que haya una fuerte decepción del electorado y agregando que no habrá elección presidencial que influya; el PRI ganará la gubernatura y una apretada mayoría en el congreso. Desde luego que ambos partidos se deberán aplicar para conservar sus distritos actuales y pelear con todo los distritos 1, 3 ,14 y 25. Ah, existe un elemento adicional que va a influir: la guerra sucia, pero no se cómo medirla en este momento.

Fuentes:
INE y la Comisión Estatal Electoral.
La Partidocracia, Leopoldo Espinosa Benavides, Editora Regio, S. A.

El Genio de Nati….

Vaya, vaya. Con el retraso de la publicación de la convocatoria para elegir candidato a Gobernador por el Partido Revolucionario Institucional, Nati se ha convertido en el fiel de la balanza para seleccionar a los priistas que representaran a ese instituto político en las elecciones para diputados federales.

Se vino el tiempo encima, y la tradición de que el candidato al Gobierno palomeaba o vetaba las recomendaciones del Gobernador y de su Partido parece que no se está dando en estos momentos, porque, ¿ Con quién se está negociando: con Abel, Rodrigo, Marcela, Eloy, Juan Francisco, Cristina o simplemente es entre Nati y Beatriz Paredes?

Menuda bronca para el siguiente Gobernador si el PRI conserva el puesto. Va a tener unos legisladores federales que no le deben la designación.  Veamos si lo apoyan. Claro, todavía falta que el Lunes 26 se registren, que sean candidatos, que ganen las elecciones y que se conviertan en legisladores. Ya allá, en el Congreso, veremos cuáles intereses representan.

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