“El infinito en un junco”, de Irene Vallejo

Ya se ha escrito y dicho mucho acerca del soberbio ensayo que sobre la historia de los libros, presentó Irene Vallejo a mediados del año 2019; me comía la ansiedad por leerlo, pero por esas extraordinarias complicaciones que surgen cuando un libro se convierte en un cañonazo de ventas, hasta ahora logré comprarlo y leerlo.

Recuerdo que cuando lo vi en la Gandhi de mi rancho, me espantó su precio -claro, es de Siruela, pero aún y así, me intimidó- y como ya andaba cargado de libros, lo dejé pasar. Unos meses después, Fernando García Ramirez, gran escritor, editor y excepcional lector me escribió para recomendármelo. Inmediatamente lo busque en Gandhi y lo tenían agotado, así que fui a mi segunda opción OnLine, El Péndulo, y lo compré.

Contento, le escribí a Fernando para agradecerle la recomendación e informarle que lo había comprado, y que lo programaba para ser mi última lectura, y cerrar por lo grande -cuando menos literariamente- el fatídico 2020. Quería festejar así, el fin de ese año tan espantoso. A los tres días, recibí un correo electrónico de la librería anunciando que el sistema había “fallado”, y que no contaban con el libro en Inventario. ¡Carajo!

No lo encontré en ninguna librería OnLine, vaya ni en Amazon, y traerlo de España por buscalibre me costaba… así que decidí esperar. Cuatro meses después, por fin, llegó la ¡vigésimo octava edición! Igual de cara que el año pasado, pero ahora sí que me dejé de tacañerías, saqué la cartera y me lo traje más feliz que una lombriz a casa.

Sorprendente el éxito que ha alcanzado “El infinito de un junco”. Lanzado al mercado sin fanfarrias ni expectativas, dirigido a un pequeño y selecto grupo de especialistas, y a lectores apasionados, acuciosos y enamorados de todo lo que tenga que ver con el universo de los libros, se convirtió en un fenómeno de ventas ante el pasmo y la sorpresa del mundo editorial.

Un inesperado boca a boca, al que se sumaron elogiosas reseñas de personajes como Mario Vargas Llosa y Alberto Manguel, convirtió a un libro de ensayo, de más de 450 páginas, que trata sobre la Grecia clásica, la Roma imperial y la invención del libro en el mundo occidental, en un extraño y oscuro objeto del deseo lector.

Irene Vallejo ya había publicado, sin pena ni gloria, dos novelas y algunos relatos infantiles. Editorialista de El País, le confesó a Borja Hermoso, compañero en El País Semanal, que estaba a punto de dominar, de sofocar, de suprimir sus deseos de convertirse en escritora, para concentrarse en sus investigaciones (es Doctora en Filología Clásica).

Pero “El infinito de un junco” le deparó otro destino, y ahora su talento y su libro, ha sido reconocido por el público y por la crítica: Premio Nacional de Ensayo 2020, Premio el Ojo Crítico de Narrativa 2019, Premio Las Librerías Recomiendan de No Ficción 2020, Premio Búho al Mejor Libro de 2019, Premio Acción Cívica, Premio Nacional Promotora de los Estudios Latinos 2019, Premio José Antonio Labordeta 2020, Premio de la Asociación de Librerías de Madrid al Mejor Libro del Año en la categoría de No Ficción… más los que se acumulen.

Treinta siglos de historia: de los relatos orales de Homero hasta la invención de la imprenta; desde los libros de humo, pasando por los elaborados con piedra, arcilla; los papiros de juncos, los de piel, la certeza de árboles; la amena crónica de Irene atraviesa territorios de la Grecia antigua, con sus múltiples colonias pasando por Alejandría y su mítica biblioteca y llega al Imperio Romano, para culminar su travesía en los primeros talleres de impresión europeos.

Amena mezcla de historia y autobiografía , con anécdotas íntimas y personales, que reflejan su inmenso amor por la palabra, la lectura, los libros, las bibliotecas y librerías; homenaje a aquellos hombres y mujeres que hicieron posible la creación del universo luminoso de la literatura.

Lleno de citas, referencias y curiosidades sobre autores literarios y cinematográficos: Borges, Vargas Llosa, Pérez-Reverte, Faulkner y Auster; Tarantino, Scorsese y muchos más, que hacen de “Él infinito de un junco”, más que un ensayo, un recorrido por la historia del libro, un libro de viajes, un maravilloso texto que traspasa géneros.

Estilo, ritmo, prosa sensible y exquisita; escritura deliciosa y lectura amena y atractiva; apasionado homenaje al libro, “El infinito de un junco” es un libro emocionante, inesperado, deslumbrante; una lectura muy, pero muy recomendable. ¡Te leo!
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