“Plagio. Una novela”, de Héctor Aguilar Camín

Pasmado y sorprendido quedé desde la primera página de la novela de Aguilar Camín. ¿Por qué demonios -reflexionaba- se le ocurrió escribir sobre la historia vergonzosa que estremeció hace 12 años a la república mexicana de las letras? Cómo diría nuestro clásico: ¿Pero qué necesidad, para que tanto problema? Sealtiel Alatriste buscando, sin encontrar su redención, publicó su novela, “Cicatrices de la memoria” el año pasado. ¿Era necesaria la de Aguilar Camín?

Yo no voy a defender a Sealtiel Alatriste. El único libro de su autoría que he leído es precisamente “Cicatrices de la memoria”. Y en mis libreros, solo existe, además de la citada, otra de sus obras, titulada “Los desiertos del alma” que solo la abrí para catalogarla. Nunca me interesó su literatura. Alatriste es, fundamentalmente, un editor con aspiraciones de ser tomado en serio como autor.

Héctor Aguilar Camín es uno de mis novelistas -ojo: novelista, no analista político, no historiador, no periodista- preferidos. Sus libros llenan más de uno de los estantes de mis libreros. “Morir en el golfo”, “La guerra de Galio”, “El error de la luna”, “Un soplo en el río”, “El resplandor de la madera”, “las mujeres de Adriano”, “La conspiración de la fortuna”, “La provincia perdida”, “Toda la vida” y especialmente, la entrañable e inolvidable “Adiós a los padres”, todas, sin excepción, las gocé a tope.

Por eso, permítanme manifestarles que me sentía defraudado por Aguilar Camín. Esperar tres años después de la estupenda “Toda la vida” para leer este – ¿”Plagio”?- relato me fastidiaba. Que quede claro: estaba molesto porque creía que le ganaba la flojera y nos escamoteaba – a nosotros, sus fieles lectores- historias más novedosas y atractivas que la que eligió para su nueva publicación.

¿Se le terminaron las historias a Don Héctor?¿Porqué esperar doce años para regresar sobre el tema de los plagios de Sealtiel? ¿Venganza porque él también fue acusado de plagio por su libro “La tragedia de Colosio”, publicada por Alfaguara cuando Alatriste era el director general de esa editorial? Puras sonseras como esas me venían a la mente.

La empecé a leer por curiosidad, por pinche morbo, porque es una novela cortísima -133 páginas – y sobre todo porqué sé que Aguilar Camín es un gran novelista, por lo que no tenía duda de que nos ofrecería una buena, una excelente novela, aunque el tema no me gustara. Así que la leí y aunque a ratos emergían los sentimientos de desencanto, no podía dejar la lectura. Aguilar Camín sabe escribir, ¡carajo!

En fin, “Plagio. Una novela”, cuenta en primera persona la historia de un escritor que, al día siguiente del anuncio que había sido galardonado con el premio literario más importante del país, es acusado de plagio, obligado a renunciar a su importante puesto en la Universidad, y como colofón, al codiciado premio literario.

Desecha su reputación, decide espiar a su mujer, confirmando que le ponía el cuerno con Voltaire, su archi rival literario, que además, era el minucioso organizador de la acusación del plagio y su linchamiento mediático. El tal Voltaire armó, sin duda, un complot bastante exitoso.

Escrita a manera de novela policial, unos pocos días después de lanzada la conspiración, el promotor de la acusación aparece muerto a cuchilladas, con todos los indicios apuntando hacia la culpabilidad de nuestro protagonista. Caray, lo confieso, la historia terminó seduciéndome, atrapado sin remedio, intrigado por el crimen y la investigación, eso, a pesar de la fiera resistencia que opuse. Don Héctor: ¡me pongo de pie!

Sí eres lo suficientemente joven para no haberte enterado del escándalo, te gustan las historias de escritores, los chismes del mundillo literario mexicano, las novelas policiales, y sobre todo la pericia, el talento y la prosa con que Aguilar Camín escribe sus novelas, no dudes en leer “Plagio”, te la recomiendo a rabiar.
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