“Algún día te mostraré el desierto”, de Renato Cisneros

La lectura de estos Diarios de paternidad del autor peruano Renato Cisneros, me dejó con tantos sentimientos encontrados, que tomó más tiempo de lo normal iniciar este texto, pues el final tan inesperado como sorprendente, me dejó totalmente pasmado, estupefacto, patidifuso y desconcertado.

No había leído nada de Cisneros. Me enteré de este libro gracias a una publicación que hizo un miembro del grupo. Renato Cisneros Sánchez, 44 años, peruano, periodista y presentador de TV, hijo de militar y madre tradicional, inició su carrera como escritor escribiendo poesía, ha escrito 2 libros de relatos y 4 novelas.

El tema sobre la paternidad me atrae y mucho. He leído a Philip Roth, Frank Kafka, Paul Auster, Hanif Kureishi, Martin Amis; Claudia Piñeiro, Héctor Abad Faciolince; también en los mexicanos como Jorge Volpi, Federico Reyes Heroles y Guadalupe Nettel entre otros, pero la mayoría, si no todos, tratan de una revisión del hijo sobre la relación con su padre. En su libro, Cisneros también reflexiona sobre la relación que guardó con su papá, pero enfocándolo cómo lo afectaría en su comportamiento como futuro padre.

En “Algún día te mostraré el desierto”, Renato escribe sobre lo que pensó, vivió y emprendió durante el embarazo de su mujer Natalia. Primerizo a los 41 años, nos revela sus fatigas, insomnios, pesadillas, miedos y ansiedades, producidos por su próxima paternidad, con tanta ingenuidad, candor y ternura, que en ocasiones su texto parece que alcanzará la cursilería.

Estructurada en forma de diario, la novela inicia con el primer encuentro entre Renato y Natalia. Si no hubiera puesto tantos reparos en perder las ventajas de su soltería, su narración te hubiera convencido que sufrió un auténtico y fulminante flechazo discotequero.

Cuarentón y sin responsabilidades, con buena posición económica, periodista famosillo, hasta con su propio programa en la televisión, defendió su libertad individual con una fiereza ejemplar, propia de un verdadero gamofobio con complejo de Peter Pan, hasta que se encontró a Natalia saliendo con otro.

El caso es que ante un ultimátum de Natalia, decide ponerse serio, esconder sus miedos al compromiso, para vivir un noviazgo formal y hasta romántico, viajes por Europa incluidos. Al poco tiempo, deciden casarse y dejar el Perú para iniciar su vida marital en Madrid, ella dedicada a su profesión médica, él, como escritor de tiempo completo.

Idílica, sin penurias y con mucho amor, transcurren dos años, hasta que a Natalia se le mete entre ceja, oreja y espalda el deseo de ser madre, rompiendo un pacto no escrito de esperar unos años más. Renato, repleto de miedos e inseguridades, decide darle el gusto a Natalia, y se pone a trabajar en el asunto.

Ya alcanzado el objetivo, la aprensión de Renato empieza a crecer, y no se cansa de pensar, repensar y reflexionar sobre su capacidad para transformarse en un buen papá. Entre visitas a la ginecóloga, los cursos para primerizos, las lecturas de libros sobre el tema, el montaje del cuarto del bebe, llega el día en que Julieta arriba a este mundo para cubrirlo de dicha y llenarlo de amor.

Con una prosa sin artificios, la historia que nos cuenta Renato te mantiene entretenido, y tan contento como los padres y abuelos de Julieta. Es obvio que te hace recordar tus experiencias, tu proceso de padre primerizo. Y en mi caso, lo evoco como uno de los períodos más felices de mi vida.

Además, Renato te cae bien. Se ha encuerado emocionalmente ante nosotros. Ha mostrado todas sus incertidumbres sobre su carácter, su inmadurez, su debilidad emocional, su pavor al compromiso, tan marcados, que empiezas a cuestionarte seriamente sobre sus fortalezas y capacidades para convertirse en un buen padre. Les recomiendo la lectura de “Algún día te mostraré el desierto”. Si la leen, me platican que pensaron sobre Renato. No lo olviden…
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