“Jaque al psicoanalista”, de John Katzenbach

Diecisiete años han transcurrido desde que leí “El psicoanalista”, el thriller con que John Katzenbach irrumpió en el mercado editorial de habla hispana, donde se convirtió en un autor con un grupo de fieles lectores que le siguen, lo leen, disfrutan de sus novelas y que han andado muy alborotados en los últimos meses por la publicación de “Jaque al psicoanalista”, la continuación de la novela publicada en el 2002.

“El psicoanalista” fue la primera novela que leí de Katzenbach, y como me gustó, seguí comprando y leyendo algunas de las que se iban publicando, hasta que hace unos años me di cuenta que tenía tiempo sin leerlo, y que sus novelas alargaban la fila de espera, por lo que dejé de adquirirlas.

Pero hete aquí que desde al año pasado empecé a observar por las redes sociales cientos de reacciones de lectores que habían, o estaban leyendo “Jaque al psicoanalista”, así que me dejé de ñoñerías y cuando la vi en la librería la compré, y la deje cerca en espera del tiempo oportuno para leerla.

Obviamente no recordaba nada de “El psicoanalista”, salvo que me había gustado. Diecisiete años son muchos años, aunque en la vida del Dr. Frederick Starks solo hayan transcurrido cinco desde que nos dejó a merced de los ansiolíticos, todos tensos e impresionados por el desenlace de su enfrentamiento con Rumplestiltskin.

Durante esos cinco años, Starks rehizo su vida, se trasladó a Miami, volvió a ejercer su profesión de psicoanalista, tratando de olvidar la traumática experiencia que sufrió, sin imaginarse que una noche cualquiera encontraría en el diván de su consultorio a su perseguidor, a quién creyó durante cinco años muerto; a su némesis, su antagonista: el mismísimo Rumplestiltskin, que no andaba muerto, andaba de parranda.

Y empieza de nuevo la cacería, donde el cazador no es quien se supone, y la presa ni en cuenta, en la babia absoluta, atolondrada, seducida por los señuelos con que el verdadero cazador buscaba atraerla a la trampa, en una persecución que solo termina cuando el tirador se da cuenta que es otro quien está en la mira.

“Jaque al psicoanalista” es un buen thriller psicológico. No sé si mejor o peor que su antecesora. Me mantuvo entretenido, enganchado, pero no tensionado, ni súper emocionado intentando adivinar por dónde irían los tiros. ¿Será cuestión de que se me vinieron los diecisiete años encima de manera muy aparatosa?

No seré yo quien les quite las ganas de pasar un buen rato leyendo la novela de Katzenbach; cumple con todos los requisitos del género, pero sí les comento que no es indispensable haber leído antes “El psicoanalista”, porque el autor se encarga de contarnos más o menos lo que pasó hace cinco años en la vida de el Dr. Starks y sus tres psicópatas antagonistas, así que si se animan, léanla y nos cuentan.
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