“Lo que sé de los hombrecillos”, de Juan José Millás

Después de leer el clásico “Grandes esperanzas” de Dickens, me decidí, todavía en Mazatlán, a leer “Lo que sé de los hombrecillos”, novela corta de Juan José Millás, recién adquirida en el Festival del Libro que organizó el ayuntamiento mazatleco en Plaza Machado, editada en el ya lejano 2010 por Seix Barral, y rematada en los estands del Festival al fabuloso precio de $50.00!

Como leí recientemente su “La vida a ratos”, un relato fascinante y surrealista sobre un neurótico brillante, se me antojó entrarle a un libro que desde el titulo, se percibía como otro disparate absurdo, humorístico y surrealista, para seguir en estado de gracia, tirado frente al mar en la playa mazatleca Las Palmas, cerca de playa Brujitas.

Juanjo Millás, valenciano (Valencia, España), columnista de “El País”, ganador de prestigiosos premios como el Premio Nadal (1990), Premio Primavera (2002) y, Premio Planeta (2007) con “El mundo”, una novela del género de autoficción, que leí en el 2008, y que me fascinó tanto, que dejé anotado en sus páginas, el deseo de que algún día la lean mis hijas, que raramente han hecho caso a mis recomendaciones.

La historia va sobre un jubilado profesor emérito, que escribe sobre temas financieros y económicos para un periódico, y que da, no muy convencido de querer concederlas, unas pocas horas de clases para algunos candidatos al doctorado. Nuestro maestro está casado con una ambiciosa funcionaria universitaria, con la que mantiene una rutina relativamente cómoda, la cual no incluye el sexo frecuente.

El profesor convive desde pequeño con unos pequeños hombrecillos, tipo los mini del capitán Lemuel Gulliver, pero más pequeños, porque los Lilliputenses medían más o menos 15 centímetros, y los del profe, cabían en los bolsillos del pantalón. Uno de ellos era idéntico al profe, y estaba conectado con su cerebro, formando “una unidad extraña, difícil de explicar”.

Un buen día, y a pesar del tamaño, el hombrecito empieza, sin decir agua va, a tomar control de la voluntad de nuestro maestro jubilado, y poco a poco va modificándole su rutina, introduciéndolo a diversas actividades que no acostumbraba el buen profesor, entre ellas, ciertas experiencias de índole sexual que lo transportan a un universo de placeres desconocidos.

“Lo que sé de los hombrecillos” es una especie de cuento para adultos, fruto de la desbordada imaginación de su autor. Es corta y fácil de leer, escrita con esa prosa tan cuidada a la que nos tiene acostumbrados Millás, de capítulos breves, ligerita, recomendada para pasar un buen rato, tirado donde mejor se acomode, dejándose llevar por su lectura, sin más preocupaciones que cuestionarse a si mismo, sobre la naturaleza de la relación que lleva con su pareja, porque si es aburrida, es vulnerable a que se le aparezcan por ahí, si no hombrecitos, sí ciertas tentaciones que la saquen del hastío.

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