La batalla electoral se gana en linea

 

Hoy en día, estamos tan apegados a los dispositivos que a veces se nos olvida comer, dormir o convivir con los seres queridos. En los últimos diez años, las redes sociales se han vuelto parte de nuestras vidas y los políticos aún están aprendiendo como usarlas para llegar a su electorado.

En la actualidad, es imprescindible llevar, a parte de una campana por tierra y por aire, una campana en las redes sociales. Facebook, Twitter, WhatsApp, YouTube e Instagram son las herramientas más poderosas que un político puede tener a la mano.

  1. Primero, a diferencia de los medios tradicionales, donde pagas para un spot, en las redes puedes difundir los mensajes y las ideas del candidato con un costo menor que en los medios tradicionales .
  2. Las redes sociales permiten al político del siglo XXI reaccionar a tiempo, de manera inmediata a nuevos sucesos, a ataques o comentarios de parte de los opositores. En una campaña llevada simplemente por medios tradicionales, el candidato tendría que buscar un espacio en la prensa escrita o audiovisual para reaccionar y, por eso, varias veces los aspirantes no lograban responder a tiempo.
  3. Como vivimos en la era de la retroalimentación, donde podemos fácilmente calificar un restaurante o un gimnasio, es muy importante que el aspirante interactúe con su electorado. Un sencillo y elocuente ejemplo es la campana de Barack Obama en 2008, cuando gano gracias a su página my.barackobama.com, donde las personas podían contar sus vivencias e historias, que después el equipo de Obama usaba para generar debates y mítines. Dándole voz al ciudadano sencillo, logro ganar la Casa Blanca.
  4. Con el Internet, alcanzas más que con los medios tradicionales. En los años 60 empezaron a estudiar la comunicación de masas porque se dieron cuenta del enorme poder que tenía la pantalla televisiva. Medio siglo después, tenemos que darnos cuenta del tremendo potencial que tiene el Internet. El tiempo promedio que un mexicano está conectado al Internet, en 2017, es de 8 horas con 1 minuto. El internet ya supero el tiempo que los mexicanos ven televisión (3 horas y 3 minutos) o que escuchan el radio (2 horas 50 minutos). La mitad de los 70 millones de mexicanos conectados a Internet están en línea las 24 horas del día.
  5. Las redes sociales son las que más usa el electorado mexicano. Hay más de 25 millones de personas en Facebook; es decir, uno de cada cinco mexicanos está en la red azul. Y más de 34 millones de mexicanos están en WhatsApp, con un promedio de 671.6 minutos por visitante.
  6. A parte del alcance del Internet y sus redes sociales, los estudios muestran que los mexicanos se acercan a la información política a través del Internet. Es de las redes sociales de donde los mexicanos sacan su información acerca de las propuestas políticas, de los políticos y los casos de corrupción. El año pasado, Facebook jugo un papel central en las elecciones que llevaron a Trump a la Casa Blanca. Desgraciadamente, la red social con más usuarios del mundo ayudo a propagar falsas noticias que desinformaron a la población estadounidense.
  7. Las redes sociales no solo permiten una escucha activa del ciudadano, sino le ofrece al político las herramientas para acercar, reclutar, organizar, movilizar, interactuar, persuadir e informar a su electorado.  Un ejemplo que ya se ha vuelto clásico es la campana del 2015 de Jaime Rodríguez Calderón para el puesto de gobernador de Nuevo León.

  1. Hoy en día, las herramientas para decir una historia en línea son tan diversas que solo se necesita un poco de creatividad para llegar al corazón del electorado. Con música, imágenes e historias conmovedoras, la batalla esta medio ganada. Si la calidad de nuestra historia logra impresionar, el efecto se verá, sin duda, a la hora de votar.

En la última década, la batalla electoral se ha mudado más y más en línea. En 2008, cuando Obama llego a ser el primer presidente de color de Estados Unidos, había invertido tan solo 4% de su presupuesto en su campana en línea. Un año después, Bob Donnell le invirtió casi el doble para alcanzar la gubernatura del estado de Virginia. Hoy en día, en México, la inversión más fuerte se hace en la publicidad electoral en línea, debido a las restricciones que se tienen para hacer publicidad en medios tradicionales.

Råzvan Cårcu

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Manual Del Imperfecto Político

En “El manual del imperfecto político”, su autor, el periodista José Jaime Ruiz muestra un profundo conocimiento sobre nuestro aún imperfecto sistema político. Los que nos dedicamos a diseñar estrategias políticas, de comunicación y marketing político, debemos de tenerlo siempre a la mano.

Algunas de las “Joyitas” que contiene;

1-. Primer mandamiento: imponer la agenda.

2-. Quien impone la agenda impone la tendencia.

3-. No tener agenda es carecer de estrategia.

4-. La mejor política: la de anticipación.

5-. Antes que nada, el timing.

6-. En política el timing no es todo…. pero casi.

7-. Improvisar mata.

8-. ¿Trabajo mata Marketing?

9-. Una cosa es persuadir; otra, convencer.

10-. La persuasión es vertical; el convencimiento, horizontal.

11-. Los electores-switcher están persuadidos, no convencidos.

12-. Hoy la política es el arte de la narrativa.

13-. Quien no aprende a narrar, juega a perder.

14-. La gente sigue ávida de relatos.

15-. Nuestros políticos ni siquiera trabajan para crearse un personaje.

 

José Jaime Ruiz (Monterrey, NL, 1963). Escritor y periodista. Fue becario fundador del Centro de Escritores de Nuevo León y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México. Ha publicado “Caldo de buitre” (Posdata editores, 2011) y “La cicatriz del naipe” (Palabra en Poesía, UANL, 2006), galardonado con el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde. Actualmente es director de la revista literaria PD. y del periódico digital http://www.lostubos.com

 

Un Decálogo para Suspirantes

1-. El Dinero es tu Salvador. Si no cuentas con recursos, no emprendas una campaña electoral.

2-. No hagas de la recaudación de fondos un esfuerzo en vano. Si tienes valor a futuro, y una estrategia adecuada para solicitar apoyos, tendrás a tu Salvador.

3-. Santifica el tiempo de descanso. Las campañas te consumen. Haz que tu agenda respete tiempos para recuperar energía.

4-. Honraras a tu familia. Cerca de ti, lejos de tu equipo de campaña, y mucho más lejos, del cuarto de guerra.

5-. Enfócate a los indecisos, no tanto en los líderes políticos.

6-. No engañes. Puedes mentir, pero nunca engañar. Es diferente que tu pareja te mienta a que te engañe, verdad?

7-. Permanece con tu estrategia. No permitas que los genios de las ocurrencias te desvíen de ella.

8-. Que tu mensaje sea simple y coherente. Y recuerda que las mentes se mueven con la emoción, no con la razón.

9-. Nunca cambies quien eres. Tu posicionamiento en tu campaña te debe reflejar al cien por ciento.

10-. Siempre debes estar preparado para todo y sobre todo, escucha a todos.

Rumbo al 2018

Estamos inmersos en una coyuntura donde los ciudadanos muestran un hartazgo, pérdida de confianza y credibilidad hacía todo lo que tenga que ver con nuestro sistema político electoral, que en las campañas que se llevaran a cabo en el 2018, la competencia electoral será, como nunca antes en nuestra historia, una batalla de percepciones, donde la experiencia, los resultados y las propuestas de los candidatos, no influirán en las votaciones. Lo relevante será la manera en que, la mente de los electores, perciban e interpreten lo que los candidatos les ofrezcan.

Electores exigentes, desconfiados, fastidiados, incrédulos, indiferentes, inconformes, escépticos y resentidos, se verán bombardeados por millones de spots, de notas de prensa, de entrevistas, de llamadas indeseadas hechas desde cientos de call center, de publicidad disfrazada en las redes sociales, de robots, de come lonches, de grupos indeseables en WhatsApp, y por ello, sus mentes se verán saturadas, además de que su capacidad de asimilación y comprensión será sobrepasada.

Por tanto, para influir en los votantes, sobre todo en los indecisos, se requerirá de un trabajo sumamente especializado y multi-diciplinario, que logre, a través de encuestas, enfoque de grupos y trabajo de campo, entender cuáles serán los anhelos, los deseos, los miedos del elector, y analizando el comportamiento electoral histórico, se diseñe la Estrategia ganadora.

2018, año de los profesionales !

Todavía deslumbrado por la lectura de “Una historia de amor y oscuridad” de Amos Oz, decido copiar una cita de la Repubblica, que aparece en la contraportada: “Si solo le quedasen dos días de vida, leer este libro sería la única cosa que podría hacer antes de morir sin ningún tipo de remordimiento”.

A mi me tomó el doble de días, y aquí sigo, conmovido, emocionado, perturbado, enternecido, sacudido por el libro que retrata la infancia del autor en las décadas de 1940 y 1950; pero también el exterminio y el surgimiento del Estado Judío; la mezcla de lenguas, nacionalidades, culturas e ideologías que le dieron forma.

“Una historia de amor y oscuridad” es el legado autobiográfico de Amos Oz y es una gran obra, divertida, interesante, conmovedora, tierna y trágica, pero sobre todo, intensa e inmensa.

Oz relata su niñez en Jerusalén al final del Mandato Británico en Palestina y los años tempranos del Estado de Israel, junto a sus años adolescentes en el Kibbutz Hulda. Cuando era niño, su camino se cruzó con prominentes figuras de la sociedad Israelí, como Shmuel Yosef Agnon, Shaul Tchernichovsky, y David Ben-Gurion. Uno de sus profesores fue la poetisa israelí Zelda.

Contada en un estilo no-lineal, la historia de Oz se entrelaza con historias de las raíces Europeas de su familia; así, Amos nos narra los orígenes de su familia, abarcando hasta 4 generaciones llenas de personajes interesantes, cultos, estudiosos, soberbios, egocéntricos y estrafalarios, donde sobresale su madre, una mujer bella y melancólica que le inculcó el amor a la literatura con improvisados relatos en las horas previas al sueño, pero que una noche de enero de 1952 se quitó la vida con una sobredosis de barbitúricos, muerte, que al leer “Una historia de amor y oscuridad”, escrita 50 años después, vibramos y nos acongojamos con el dolor que Amos, deja libremente traslucir.

Me faltan palabras. Si la consiguen, léanla, Es una verdadera historia de amor y oscuridad.

Por cierto, la actriz Natalie Portman compró los derechos cinematográficos del libro, y comenzó a grabar en 2014 en Jerusalén, con Portman como directora, guionista y actuando en el rol de la madre de Oz.[3] La película tuvo su premiere en el Festival de Cannes de 2015, y espero con ansia su estreno.

Amos Oz (hebreo, עָמוֹס עוֹז; Jerusalén, 4 de mayo de 1939), nacido Amos Klausner, es un escritor, novelista y periodista israelí, considerado como uno de los más importantes escritores contemporáneos en hebreo. Premio Israel de Literatura (1988); Premio Goethe de Literatura (2005) por su libro autobiográfico Una historia de amor y oscuridad; y candidato varios años consecutivos al Premio Nobel de Literatura. Fue uno de los fundadores del movimiento pacifista israelí Shalom Ajshav. Es profesor de Literatura en la Universidad Ben-Gurión de Beer Sheba, en el Néguev y miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes. En 2007 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Sus escritos exploran los conflictos y las angustias de la sociedad israelí contemporánea y, más concretamente, las tensiones y presiones que soportan las personas por la ideología, las fronteras geográficas y el pasado histórico brutal.

43/2017-. Me tope con esta pequeña curiosidad titulada “Lucha Libre sin límite de sangre” escrita por Ricardo Guzmán Wolffer y que trata, de una manera amplia -entrevista a médicos, sicólogos, luchadores y aficionados- el papel que juega la sangre, en un encuentro de Lucha Libre.

Digo, quizá que yo les comente un libro sobre este tema les parezca aún más curioso que el mismo libro, pero déjenme decirles que estoy ligado a la Lucha Libre porque mi padre fue luchador profesional en los 50´s, así que con esa razón principal, más mi voracidad para leer casi de todo, me atreví a leerlo y a comentarles algo sobre el tomo.

De hecho en la página 133 el autor narra la escena de la “Última lucha” que protagonizó Wolf Ruvinskis luchando contra mi padre Alex Romano, cuando Ruvinskis aplicándole un candado a la cabeza, a sabiendas de que tenía una lesión en la cabeza, le provoca un desmayo arriba del ring, y termina falleciendo en el vestidor, de ahí el título de la película. (Lloramos a pastos cuando la vimos en el cine. Yo tenía tres años, así que imagínense la impresión, todavía la recuerdo; fue en el Cine Americano que estaba en Venustiano Carranza).

Casi todos los mexicanos conocen la Lucha Libre; son pocos los pueblos y ciudades de nuestra república mexicana que no ofrezca periódicamente temporadas de lucha libre. Son muchas las empresas, chicas medianas y grandes que se encargan de promoverla a todo lo ancho y largo del país. Son miles los luchadores, la mayoría condenados a lesiones y poco reconocimiento más allá de sus pueblos.

La lucha es deporte, espectáculo, cultura, sangre y desahogo social. El “rómpele la madre”, “ “pártele el hocico” o “queremos ver sangre” son los gritos que todos los asistentes a las arenas escuchan una y otra vez.

En fin, si tengo entre mis amigos del Face a alguien que además de leer, le guste la Lucha Libre Mexicana, gozará de este pequeño libro, que pone sobre la mesa el tema del sangrado de los luchadores durante sus combates; ¿es de adeveras, o puro cuento? Este libro les dará una amplia y bien documentada respuesta.

178 páginas

44/2017-. “Camille” es el cuarto – y se dice, último- tomo de la tetralogía de Pierre Lemaitre protagonizada por el Comandante Camille Verhoeven, y siento decirlo, pero la conducta rayando en la estupidez del Comandante Camille Verhoeven en este caso, me hizo tanto ruido, que me impidió disfrutar al 100 % la trama.

Porque eso de que Camille haya actuado durante toda la investigación al margen de la ley no me cuadra con el Camille Verhoeven que conocimos en “Irene”, “Alex” y “Rosy & John”, donde vimos en acción a un policía testarudo, sí, sin duda; que cree y sigue sus intuiciones también; pero que era sobre todo un excelente líder, formador de grandes grupos de investigadores a los que les inculcaba ética de trabajo en sus investigaciones, por eso el ruido que me generó su conducta.

La sinopsis del libro nos cuenta que “Anne Forestier queda atrapada en medio de un atraco a una joyería en los Campos Elíseos.

Tras recibir una paliza que la deja al borde de la muerte, tiene la suerte de sobrevivir… y la condena de haber visto la cara del asaltante.

Su vida corre un grave peligro, pero Anne cuenta con la ayuda del hombre al que ama: el comandante Camille Verhoeven.

Este estará dispuesto a actuar al margen de la ley con tal de protegerla. Pero ¿quién es ese enemigo, y por qué ese empeño tan feroz en acabar con Anne?”

Digo, no es la primera ocasión que un detective de novela negra se salta procedimientos para resolver el caso. Hay enormes personajes en la novela negra que lo hacen como parte de su rutina de trabajo, pero, que Camille logre ocultar a todos menos a uno, que la víctima del asalto es su pareja, y cometer pendejada tres pendejada a sabiendas que terminaría en el bote, por una mujer que apenas conocía, como que le resta fuerza a la novela, a menos que, Lemaitre buscará provocarnos esa incredulidad.

Interesante sin duda fue incluir como narrador en primera persona al ladrón, lo que nos permite ir conociendo sus motivaciones sobre las acciones que va ejecutando durante los tres días en que transcurre la novela. También, nos permite conocer los pensamientos de Anne, y te llama la atención varias cosas: su preocupación por su aspecto físico muy por encima del que debería mostrar por su seguridad, al saberse el objetivo de un asesino profesional y desalmado.

La historia es muy, pero muy buena. La narrativa del autor como siempre, logra sumergirnos en la historia, sentir en mente propia la violencia, las golpizas, las torturas a los que son sometidos los personajes de “Camille”, dejándote en muchos momentos sin aliento, con el pulso bien acelerado.

Y el final te hace reconciliarte con el Comandante Camille Verhoeven, el comandante enano, que transpira dolor, gracias a la maestría de Lemaitre, que con un giro a la historia comprueba de nuevo que es un maestro de maestros en el género policiaco!

312 páginas

Autor y psicólogo francés, Pierre Lemaitre es más conocido por su labor literaria, así como por su trabajo como guionista para la industria del cine. Además, ha destacado como profesor y divulgador cultural.
Su llegada al mundo de la literatura se produjo de manera tardía, ya pasada la cincuentena, dando sus primeros pasos dentro del género negro, que le había fascinado desde siempre. En este campo habría que destacar los libros protagonizado por Camille Verhoeven, su personaje fetiche.
Sin embargo, dio el salto a la primera plana de la literatura en 2013 con Nos vemos allá arriba, obra alejada del policial y que logró hacerse con el prestigioso Premio Goncourt, convirtiéndose en uno de los best-sellers del año.
A partir de Nos vemos allá arriba  su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y se ha comenzado a publicar también su obra policial, que hasta el momento no había dado el salto al mercado en castellano.
A lo largo de su carrera ha recibido premios como el ya mencionado Goncourt, el CWA International Dagger, el Tulipe, el Le Point o el Raffaelo Brignetti.

45/2017-. “Tres días y una vida” de Pierre Lemaitre es una maravillosa pero angustiante novela, que te mantiene pegado al libro en un estado permanente de ansiedad, pena, tristeza. Es la historia de una gran tragedia que ocurre en Beauval, un pequeño pueblo al norte de Francia que es sacudido cuando un niño de seis años desaparece.

El protagonista de la historia es Antonie Courtin, un joven adolescente, buen estudiante, integrante de un grupo de amigos, pero no dependiente de ellos; unido fuertemente a su madre desde que su padre los abandonó para casarse de nuevo y hacer su vida lejos de Beauval, ve un día su vida irremediablemente afectada por un arranque de ira.

Reseñar “Tres días y una vida” es complicado porque es difícil hacerlo sin descubrir la trama que desencadena el horror, la culpa, la ansiedad que deberá cargar por el resto de su vida Antonie.

Lo que si les puedo comentar es que “Tres días y una vida” es una historia de ira, remordimiento, expiación y no redención, donde el autor nos obliga “a reflexionar sobre la cara más sombría de la naturaleza humana” y condensa en tres días significativos, sus efectos sobre toda una vida.

Lemaitre parece plantearnos una pregunta clave: ¿ si las consecuencias de una fatalidad que te ocurre en la infancia o adolescencia te afectan toda la vida, simplemente se van desvaneciendo con el tiempo o te transforma radicalmente la vida?

En conclusión: “Tres días y una vida” es una gran novela, que te atrapa mediante el suspenso y que te ofrece una sorpresa inesperada en su final. Se las recomiendo mucho. Es corta y se lee en una sentada.

Autor y psicólogo francés, Pierre Lemaitre es más conocido por su labor literaria, así como por su trabajo como guionista para la industria del cine. Además, ha destacado como profesor y divulgador cultural.
Su llegada al mundo de la literatura se produjo de manera tardía, ya pasada la cincuentena, dando sus primeros pasos dentro del género negro, que le había fascinado desde siempre. En este campo habría que destacar los libros protagonizado por Camille Verhoeven, su personaje fetiche.
Sin embargo, dio el salto a la primera plana de la literatura en 2013 con Nos vemos allá arriba, obra alejada del policial y que logró hacerse con el prestigioso Premio Goncourt, convirtiéndose en uno de los best-sellers del año.
A partir de Nos vemos allá arriba  su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y se ha comenzado a publicar también su obra policial, que hasta el momento no había dado el salto al mercado en castellano.
A lo largo de su carrera ha recibido premios como el ya mencionado Goncourt, el CWA International Dagger, el Tulipe, el Le Point o el Raffaelo Brignetti.

219 PÁGINAS

46/2017-.“Las sombras de Quirke” de Benjamin Black, es la séptima entrega de la Saga que protagoniza el Dr. Quirke, un patólogo forense cuya incurable curiosidad lo impulsa a tratar de desentrañar los misterios que existen atrás de las muertes de los cadáveres que llegan a su mesa de trabajo.

La novelas de Quirke transcurren en Dublín, Irlanda, a mediados finales de los 50´s del siglo pasado, donde el poder de la Iglesia Católica genera un clima de represión, intolerancia, sexo ilícito y crimen.

La sinopsis de la novela nos dice que “incapaz de guardar reposo pese a sus alucinaciones y desvanecimientos, Quirke regresa al trabajo en la morgue de Dublín.

Es a él a quien llaman cuando aparece un cuerpo en el interior de un coche calcinado: todo apunta al suicidio de un funcionario advenedizo, pero Quirke no puede quitarse de la cabeza la sospecha de que algo no encaja. La única testigo se ha esfumado, han borrado todo rastro de ella.

Al reunir las piezas de su desaparición, el patólogo se ve atraído hacia las sombras del universo de las élites dublinesas: sociedades secretas y política eclesiástica de altos vuelos, políticos corruptos y hombres con mucho dinero que perder.

Mientras la psicoanalista austriaca Evelyn Blake entra en su vida y en su corazón, la pista acaba por llevar a Quirke hacia su propia familia, y pasado y presente entran en colisión. Los crímenes de antaño han de permanecer ocultos, y Quirke ha agitado la telaraña.”

En “Las sombras de Quirke” aparecen de nuevo personajes como su hija Phoebe, que es quién pone a Quirke sobre la pista de Lisa Smith, una ex compañera de instituto que se acerca a pedirle ayuda y protección y que luego desaparece sin dejar rastros. Es también Phoebe el puente que permite reunir a Quirke con su jefa, la psiquiatra austriaca Evelyn Blake.

En esta novela, Quirke logra enfrentar con relativo éxito alguno de los fantasmas con que carga desde siempre: su alcoholismo, la lesión cerebral, la relación con su hermano y su reticencia a involucrarse en relaciones amorosas.

La novela trata de encontrar a los responsables de la muerte de Leon Corless, hijo de un mediático líder del partido comunista irlandés que trabajaba como funcionario a quién le auguraban gran futuro en el gobierno de Irlanda.

Los asesinos quisieron hacerlo parecer como un suicidio, pero el ayudante de Quirke, David Sinclair, encuentra durante la autopsia forense un fuerte golpe en la cabeza de Leon, lo que impulsa a Quirke a acudir a su sempiterno compañero de aventuras, el Inspector Hackett e iniciar la investigación sobre el asesinato.

Como en todas las novela de la saga de Quirke, lo que ocurre en “Las sombras…” nada es, ni trepidante, ni vertiginoso. La historia fluye a su ritmo, la tensión y el suspenso se mantiene, pero sin provocar horror o ansiedad.

Pero eso sí, volvemos a toparnos con el poder ignominioso de la Iglesia Católica, el submundo terrible de la pederastia, el tráfico de infantes, y otros crímenes siempre ligados a los poderes fácticos irlandeses. Yo, que he leído, gozado y disfrutado las siete novelas, se las recomiendo ampliamente.

Benjamin Black es el seudónimo del conocido novelista irlandés John Banville. Utiliza este sobrenombre para firmar sus libros de novela negra.
La primera obra que publicó como Benjamin Black se puso a la venta en 2006. Se trataba de El secreto de Christine, su primera aventura por la novela negra, pero sin duda no la última. Tras esta continuó con El otro nombre de Laura, En busca de Abril, Muerte en verano, Venganza y Órdenes sagradas. Eso sí, sin descuidar otro tipo de novelas, intercalando sus lanzamientos.

El autor irlandés habla de este seudónimo como un desdoblamiento de su ser de escritor que le permite seguir escribiendo cuando “Banville” ya ha superado su número máximo de palabras al día.

304 páginas

47/2017-. Terminó siendo tan predecible, tan simple, tan común y corriente la solución que plantea en su novela ¡Bingo¡ de Esther Tusquets, a la crisis de un hombre que cumple sus sesenta, que me da una enorme flojera comentar con ustedes mí opinión y prefiero dejar en manos de una mujer la reseña que, en este caso publicó Leticia Sánchez sobre ¡Bingo! De Esther Tusquets:

“La crisis de los 60 no es nueva en la literatura. El hombre que al cumplir una nueva década se da cuenta de lo insustancial que es su vida, lo deprisa que ha pasado y todas las cosas que se quedaron en el tintero es una figura bastante habitual de las novelas. Sin embargo, en la mayoría de los casos este personaje emprende una búsqueda en sí mismo, lo más probable es que viaje a su pueblo para reencontrarse con su pasado y descubrir tal vez algún secreto. Generalmente suelen resultar novelas bastante metafísicas con finales felices y traumas del autor en el que el personaje ha acabado su transformación. Pues bien, Esther Tusquets nos da otra vuelta de tuerca y hace que su personaje se encuentre a sí mismo… en el bingo.
El personaje que se protagoniza las páginas de “¡Bingo!” no es la típica persona a la que estamos acostumbrados a ver o imaginar cantando líneas y mirando absorto las bolas del bombo. Se trata de un hombre de negocios de una alta posición, culto, refinado, con ínfulas de pintor, buen amante con todas menos con su mujer que aguanta estoicamente los cuernos de clase alta. Pero un día, cerca de su cumpleaños, algo se rompe. Se empieza a preguntar si la vejez era eso, una vida en calma, mirar los escaparates y las obras, ser cada día más protestón, más inaguantable, más cascarrabias, conformarse con la paz y la salud sin tener otro objetivo. Ese horrible aburrimiento. Este hombre (cuyo nombre es ése en la novela de Tusquets, ‘el hombre’) comienza a darse cuenta de que se ha casado con una mujer a la que no ama y sin embargo ella siempre se ha portado demasiado bien con él, y que sus hijos le consideran un hombre que trabaja y lee el periódico, además le da una vagancia terrible quedar con ellos para comer los domingos. Es en este punto cuando vienen los arrepentimientos, el ‘qué he hecho yo’, y acude a su mente Ana, aquella joven llena de vida y de revolución que amó cuando era un universitario y la vida todavía parecía una caja de regalo casi sin abrir. Atormentado por el recuerdo de Ana y por su propia vida, no puede más y decide que tiene que refugiarse en algún lugar. Entra en el primer sitio que ve, que piensa que es una iglesia por su alfombra roja, pero no lo es. Se trata de un bingo, y ahí comienza su escapada.
El cuadro que Tusquets nos presenta de esta casa de juegos y de su ambiente, no difiere mucho del que cualquiera de nosotros tenga prototípicamente grabado en el cerebro, sólo que se nota que la escritora ha hecho trabajo de campo para este libro o tal vez que el bingo sea su afición secreta (¡bravo por los escritores que confiesan unos vicios tan poco literarios! No todos fuman en pipa y dan solitarios paseos por la playa, aunque no lo confiesen). La escritora catalana nos presenta un lugar con toques horteras, casi kitch, donde una especie de mafia compuesta por jubilados ludópatas no ve con buenos ojos que los ‘nuevos’ se lleven sus premios, donde todo el mundo tiene mil manías, portan cientos de amuletos, creen en los números mágicos y algún iluminado afirma que le apoyan las teorías matemáticas, donde se mueven los divorciados apurando el primer cubalibre que siempre es gratis y donde las azafatas se tropiezan y bostezan porque llevan más de un mes de vacaciones. Casi siempre son los mismos parroquianos, apenas cambian, y entonces es cuando descubrimos que aparte de ser un tugurio de medio pelo donde suceden pequeñas alegrías, el bingo también es un lugar reconfortable en el que estar acompañados, donde se refugian hasta la madrugada las personas insomnes o las que no quieren encontrarse con la soledad de su apartamento.
Es en este mundo en el que el hombre comienza a revivir y a interesarse por las cosas. Guiado de Rosa, una binguera de raza con unos kilos de más y hermosos broches, descubre la sabiduría y la alegría. Y mientras su mujer piensa que tiene un romance con otra, él no lo desmiente porque prefiere que su esposa piense que hace de don Juan a que sepa que por las noches quema su tiempo en el bingo.
Esther Tusquets, a la que le sobra la ironía, nos presenta una obra en la que se mezclan constantemente el humor y la melancolía, y, aunque ambos sentimientos se contraponen, ambos se refuerzan. Los textos son de una lectura muy fácil, pero se echan de menos bastantes puntos, puesto que hay frases que ocupan párrafos enteros.
Si el libro tuviese que resumirse en una frase sería “cuando el amor nos deja, la muerte nos alcanza”. Y cada uno se busca su manera particular de huir de la muerte, que es lo que nos quiere decir Esther Tusquets, porque la ilusión se puede encontrar en sitios tan insospechados como en un bingo nocturno.”

Hasta aquí la reseña de Leticia Sánchez, que por no querer contar el final, no dice que la ilusión que se encuentra en un Bingo, también la puedes encontrar en el bar de la esquina.

Me gustó el tema, me gusta como escribía la Tusquets, pero odié la salida fácil. Una novia de 25 años? No mames Esther! Desde dónde estés: ¿Es lo que nos queda por delante?

Esther Tusquets Guillén (Barcelona, 30 de agosto de 1936 – id., 23 de julio de 2012) fue una editora, escritora y ensayista española.[1]
Fue conocida por fundar y dirigir durante 40 años la editorial Lumen.[2]

En 1978 publicó su primera novela, El mismo mar de todos los veranos, que acaba conformando una trilogía junto con El amor es un juego solitario (ganadora del Premio Ciudad de Barcelona en el año 1979) y Varada tras el último naufragio, en el año 1980.[3] Sus escritos evidencian una obsesión con el pasado, y sus consecuencias en el presente, con protagonistas siempre femeninos.[4]
Fallece el 23 de julio de 2012 en Barcelona a causa de una pulmonía.[5]

Novelas
Editar
• El mismo mar de todos los veranos (1978)
• Juego o el hombre que pintaba mariposas (1979)
• La conejita Marcela (1979)
• El amor es un juego solitario (1979)
• Varada tras el último naufragio (1980)
• Recuerdo de Safo (1982)
• Para no volver (1985)
• Libro de Moisés : Biblia I, Pentateuco (1987)
• Después de Moisés (1989)
• La reina de los gatos (1993)
• Con la miel en los labios (1997)
• ¡Bingo! (2007)
Autobiografías
Editar
• Confesiones de una editora poco mentirosa (2005)
• Habíamos ganado la guerra (2007)
• Confesiones de una vieja dama indigna (2009)
• Tiempos que fueron (2012), junto con Oscar Tusquets

158 páginas

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