“Independencia”, de Javier Cercas

“Independencia”, la nueva novela de Javier Cercas, me reconcilió con el autor español. Desde que leí “Anatomía de un instante”, Javier Cercas se convirtió en uno de mis autores predilectos. Me hice de todas sus novelas, y en su lectura confirmé la impresión que me causó esa crónica o ensayo histórico narrado en forma de novela sobre el fracasado golpe de Estado en España, comandado por ese tragicómico personaje Antonio Tejero: Javier Cercas es un escritor de alto nivel.

“Soldados de Salamina”, “La velocidad de la Luz”, “Las leyes de la frontera”, “El impostor”, “El monarca de las sombras”, “El inquilino”… toda su obra novelística me deslumbró, hasta el año pasado, cuando me sentí desconcertado, un tanto cuanto desencantado con “Terra Alta”, su primera incursión en el género policiaco, galardonada con el Premio Planeta 2019.

“Independencia” es el segundo tomo de lo que será una saga protagonizada por Melchor Marín, cuya transformación de delincuente a policía me provocó la decepción que te comento, pues Cercas no logró persuadirme de que fuera posible una metamorfosis tan extrema. Si no leíste “Terra Alta”, deja te cuento los antecedentes de Melchor, que igual te sirven para disfrutar “Independencia”.

La madre de Melchor era una prostituta que ejerció como tal porque no encontró mejores opciones para sobrevivir. Sin embargo, era una buena madre, con un hijo problemático al que trata, inútilmente, de llevarlo por el buen camino, incluso, costeándole un colegio privado, del cual sale expulsado.

Repelente a sus consejos y sacrificios, Melchor se decide desde muy joven por la carrera delictiva, llegando a introducirse y escalar posiciones en un cartel colombiano que traficaba cocaína, hasta que terminó en la cárcel.

En prisión dos sucesos le provocaron gran impacto: descubrió “Los miserables”, la novela de Victor Hugo, y su madre, falleció asesinada. Obsesionado por su muerte, volcado a la lectura reiterativa de la novela, emerge de su duelo, y decide convertirse en policía.

Se puso a estudiar, presentó los exámenes, se graduó, y para ingresar al cuerpo de policía, delincuente al fin, maniobró chapuceramente para desaparecer su expediente carcelario, convirtiéndose en defensor de la ley, torciéndola.

No quedé convencido que un delincuente como Melchor, aguijoneado por la muerte de su madre, a quien nunca escuchó ni respetó, y por el encandilamiento por Jean Valjean que le generó la obsesiva lectura de “Los miserables”, lograra transfigurarse en un probo, recto, honrado policía.

No dudo que eventos traumáticos como el asesinato de tu madre provoquen cambios drásticos y profundos en tu vida, pero la forma en que me lo presentó Cercas, no me disuadió, y esa sensación me molestó durante la lectura.

“Independencia” inicia en el 2025, cuatro años después de la resolución del caso Ardell, cuando Melchor es convocado a Barcelona por su antiguo jefe de la Unidad de Investigación de la Terra Alta para colaborar en la investigación sobre una extorsión sexual que sufre la alcaldesa de la ciudad Condal. La regidora es amenazada con la difusión de un vídeo grabado en su juventud de un encuentro sexual con 3 prominentes jóvenes de alta sociedad barcelonesa.

Melchor Marín, abrumado aún con el asesinato de su madre y con la muerte de su esposa Olga, acepta, y se integra al equipo de la Unidad de Secuestros y Extorsiones de los Mossos d’Esquadra; sumergiéndose en un juego de poder, manipulación y estrategia política, aderezado con otros delitos tecnológicos, como las criptodivisas, los casinos en línea y la clonación de tarjetas.

Melchor, más sólido como personaje, es lector de novelas y ahora estudia biblioteconomía; sorprende a varios de sus interlocutores cuando confiesa que no ha leído la novela “Terra Alta”, que un tal Javier Cercas escribió sobre su vida, y más cuando se justifica argumentando que solo lee novelas del siglo XIX.

Cercas, en boca de sus personajes, se burla de “Terra Alta” en “Independencia”. De “novelita que no te pierdes de nada si no la lees” no la bajan. Incluso Vidal- uno de los personajes de “Independencia”-, le comenta a Marín que los lectores de Cercas no le creen nada al escritor. Curiosa utilización del recurso metaliterario de Javier Cercas: reírse de sí mismo con sarcasmo e ironía como terapia ¿para?

“Independencia”, con el procés como telón de fondo, nos ofrece un retrato de las élites barcelonesas; un vistazo sobre los círculos del poder político y económico que rigen los destinos de los catalanes; un discurso contra los ricos y poderosos; thriller político más que policiaco, que se desarrolla entre conflictos sociales como la inmigración y el tráfico humano, “Independencia” es tan atractiva, entretenida, absorbente, y tan bien escrita que considero saldado mi difiriendo con Javier Cercas. ¡Te leo!
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