“Rabia”, de Bob Woodward

Desde unas semanas atrás, tenía en mi mente dos alternativas para elegir la última lectura de este aciago 2020: “La mujer de blanco”, de Wilkie Collins o “El infinito de un junco”, de Irene Vallejo. El ensayo de Vallejo, ya pedido y pagado a El Péndulo, era la opción preferida, pero resultó que el sistema OnLine de la librería se equivocó al aceptar mi pedido y el pago, pues supuestamente, no tenían ningún ejemplar, así que, frustrado, empecé a saborear la obra maestra de Collins.

Pero se me atravesó “Rabia”, de Bob Woodward, un libro que lo esperaba desde hace varias semanas sin que llegara a Monterrey, cuando me lo encontré el sábado 26 de diciembre. A pesar de que en los últimos cinco años he leído un poco más de media docena de libros sobre Trump, no logré dejar su lectura para después. Los libros de Bob Woodward continúan capturando mi atención, y más “Rabia”, multicitado los últimos meses.

Woodward es uno de los periodistas más reconocidos en el mundo. Alcanzó la fama muy joven, cuando junto con su compañero de redacción Carl Bernstein reveló lo que terminó conociéndose como el Watergate. Como se puede observar en la fotografía que acompaña el texto, me gusta su trabajo. Periodismo de investigación, narrado de tal manera, que te engancha desde el inicio, y que se lee como un thriller político. La lectura de “Rabia” me resultó tan intensa, tan apasionante, que bastaron 2 sentadas de 201 páginas para terminarlo.

Se ha analizado hasta el cansancio las relaciones existentes entre el periodismo y la literatura. No es ni mi papel ni mi intención presentar o debatir la calidad literaria de los libros de Woodward, y mucho menos su nuevo trabajo “Rabia”, segundo libro que le dedica a Trump, basado en 17 entrevistas con el vendedor inmobiliario, pero de que te atrapa con su prosa, sus datos, conversaciones y fuentes, te atrapa.

Eliminada la posibilidad de la reelección de Trump, mi principal interés se centraba en el COVID-19. Me intrigaba mucho conocer a través del trabajo de un periodista de la talla de Woodward el cómo se les había colado el bicho, a pesar de sus Institutos y Centros para el control y prevención de enfermedades. Y la crónica del proceso que se vivió en La Casa Blanca, no me decepcionó.

La versión fácil de culpar de todo el desastre a Trump ya la conozco. Realmente me intrigaba conocer a mayor profundidad como supuestamente un solo hombre logró imponer -si es que lo hizo- sus intereses políticos, sus fobias y sus filias a toda una comunidad científica como la estadounidense.

En descargo de Trump, para cuando llegaron a la oficina oval los expertos responsables para una primera reunión sobre el tema, el 31 de enero, ya habían entrado desde China a los Estados Unidos, considerando los 30 días transcurridos desde que se conoció la noticia sobre el brote en Wuhan, la espeluznante cantidad de mas 660 mil personas.

Sin hisopos para pruebas, sin mascarillas (China producía el 80 % de ellas), sin respiradores suficientes, la pandemia agarró mal parado al Imperio. Más allá del errático liderazgo de Trump, hoy me resulta obvio que el mundo occidental no estaba preparado para contenerla. A los países con gobiernos totalitarios como el Chino, les resultó más fácil confinar a sus ciudadanos.

Ya tendré tiempo para leer a Irene Vallejo, y hoy mismo inicio con “La dama de blanco”, pero a los que les gusta el género, a los que les interesa conocer cómo se gestiona una crisis mundial desde la oficina mas importante e informada del mundo, les recomiendo ampliamente la lectura de “Rabia”, el último trabajo de Bob Woodward.

En este estrambótico, complejo y retador año del 2020, les comenté 126 libros. Espero que mis textos hayan sido de su agrado. Y sí a alguien lo impulsó a leer, me tengo por bien servido. Les agradezco todos sus Likes y Comentarios. Ha sido, lo es, un privilegio para mí, compartir y comentar con ustedes mis lecturas! Feliz año nuevo estimados lectores!
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