“Amor”, de Toni Morrison

Fue el año pasado cuando compré “Amor”, de Toni Morrison, fundamentalmente porque apareció en la lista que publicó El País como una de las 50 mejores novelas publicadas en lo que llevamos de este siglo; inicié su lectura bajo el impulso del anuncio de la Fundación Nobel otorgando el Premio de Literatura a la poeta estadounidense Louise Glück, premio que la Academia Sueca concedió a Morrison en 1993. Son tan escasas las mujeres galardonadas con el Nobel, que procurar conocerlas es, para mí, un imperativo como lector.

Toni Morrison (1931-2019) publicó poco, comparada con otros galardonados; principalmente, novela. “Amor” se publicó en el 2003, y fue su octavo libro. Posteriormente, aparecieron tres más: “Una bendición”, “Volver” y “La noche de los niños”. Maestra universitaria, editora literaria en Random House, su primera novela “Ojos azules” apareció cuando ya había alcanzado los 40 años de edad.

“Amor” es una novela que cuenta la historia de Bill Cosey, y de Heed y Christine; o, ¿será al revés?: la vida de Heed y Christine, unidas irremediablemente hasta su vejez, por culpa de Bill Cosey, esposo de Heed, abuelo de Christine; amigas íntimas en la infancia, apego estropeado cuando Heed, aún sin alcanzar la adolescencia, se “decidió” a abandonar los juegos infantiles, para aliviar la viudez de Bill.

Bill Cosey fue un hombre bueno, de gran corazón, muy popular, dueño de un exitoso hotel, en la costa Este de los Estados Unidos, exclusivo para negros. Para cuando iniciando la novela, aparece la joven Junior Viviane, buscando el domicilio de Heed, para solicitarle el empleo que la viuda de Bill ofreció a través del periódico local, lleva -Bill- 40 años muerto.

Heed anda en la búsqueda de una asistente, bajo el pretexto de que va a escribir un libro sobre la familia Cosey. Las intenciones quizá sean de otra índole, relacionadas con Christine y sus repetidos intentos por impugnar el testamento de Bill, que legó a su mujer, dejando fuera a su nieta, en un enredado testamento que provocó esa unión llena de amor/odio entre Heed y Christine, que litigan entre si, pero compartiendo la casa que dejó Cosey al morir.

¿Quién era Bill, cómo conoció a Heed, por qué dejó fuera a su nieta, que papel jugó L. en la historia, quién era May, Vida, Rooney y Sandler? ¿Cómo dos mujeres, que eran tan unidas, se llegan a odiar tan intensamente, y hacen de ese sentimiento el motor que las mueve toda una vida?

Novela con una estructura de vaivén, armada en base a múltiples recuerdos, anécdotas y opiniones, contadas en tercera persona (con unas intromisiones muy convenientes y eficaces de L., que la cuenta en primera persona) por un narrador omnisciente, con participación de 7 personajes principales, que te azuza a sacar la pluma, para tomar notas y no perderle el hilo a la historia.

Sí, lectura un poco enmarañada, pero sin extremos. Está tan bien escrita, que terminas sumergido en la historia olvidándote de notas y subrayados. Hace tiempo me enteré que a Morrison le fascinaba que sus novelas desafiaran a sus lectores, y quizá, no recuerdo la razón, quizá fue eso lo que me alejó de sus novelas, pues solo había leído su opera prima “Ojos azules”, y eso, en 1994, hace ya un buen tiempo.

“Amor” me resultó una novela extraordinaria, poderosa, intensa, complicada y compleja, tan compleja como resultan ser las relaciones humanas, donde el amor y el odio se enredan en una mezcla que crea adicción, como la que padecieron Heed y Christine, potenciando sus sensaciones de rencor, rabia y amargura, que gracias al talento de Toni, palpas, percibes, sientes, padeces durante la lectura.
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