“Sin trama y sin final”, de Antón P. Chéjov

Para los escritores y quienes quieren serlo, pero también para los lectores, les podrá ser de gran interés este pequeño, pero valioso libro, lleno de notas y reflexiones del genial cuentista ruso Antón P. Chéjov sobre su trabajo narrativo, su visión sobre la literatura, los críticos literarios, los autores contemporáneos y los lectores.

Subtitulado “99 consejos para escritores”, “Sin trama y sin final” es un excelente y minucioso trabajo editorial que editó Piero Brunello con la correspondencia que Chéjov cruzó con amigos, editores, aspirantes a escritores y colegas, produciendo un texto obligado para todos los que amamos la literatura, pero sobre todo para aquellos que tienen grandes deseos de escribir.

Antón Pávlovivh Chéjov (1860-1904) nació en Taganrog, al sur de Rusia y muy joven publicó sus primeros textos en revistas, logrando con ello mantenerse él y a su familia mientras estudiaba la carrera de medicina en la Universidad de Moscú. Considerado como un maestro de los relatos cortos, publicó novelas, obras teatrales y muy joven logró el reconocimiento del público, pues a los veintiocho años fue galardonado con el Premio Pushkin.

Yo descubrí a Chejóv apenas el año pasado, gracias a que decidí, como una especie de seminario muy personal, utilizar como guía de lectura las recomendaciones que nos ofrece Harold Bloom en su ensayo “Cómo leer y por qué”. Así me hice de la edición de Alianza Editorial “Los mejores cuentos” del ruso genial, y me di a la agradable tarea de leer los cuentos recomendados por Bloom, y me continué hasta terminar.

“Sin trama y sin final” es una delicia como lectura. Podrán encontrar a manera de máximas o aforismos, verdaderas joyas:

“La vida es una marcha hacia la cárcel. La verdadera literatura debe enseñar a escapar o prometer la libertad”, y es una de las mejores definiciones que he leído.

“Los mejores escritores retratan la vida como es…. de modo que el lector siente como debería ser”.

“La norma de conducta de un intelectual… era la libertad”.

“las descripciones de los objetos son rutinarias… retiene y cansa la atención del lector.”

“Deben dejarse a un lado lugares comunes del tipo: el sol poniente, sumergiéndose….” en lugar de “el sol se puso”.

“No publiques… hasta que estés seguro que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad”.

No cometeré la imprudencia de resumir el libro. Es tan valioso, que casi no quedó renglón sin subrayar. Solo me resta comentar que estoy aprendiendo a disfrutar los libros de relatos cortos, sin preocuparme en exceso de que una novela se me atraviese y lo deje sin terminar.
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