Elecciones en Nuevo León 2009; ¿Porqué perdió Abel? Parte número 2

2-. Sin estratega, no hay estrategia.

La primera semana de la campaña, el equipo de Abel sufrió una baja sensible con la separación del hasta entonces, su estratega; y a partir de ese momento, cada asesor, cada miembro del War Room, cada consultor, tenía su propia estrategia para la campaña, olvidando que estrategia solo hay una, y que lo demás, son tácticas o planes del día a día.

La estrategia electoral es el plan general a la que todos se deben de ceñir durante la campaña; la estrategia se construye alrededor de un análisis de las fuerzas y debilidades del candidato, así como de los riesgos y oportunidades que existen en el entorno, y trata básicamente de diferenciar al Candidato de su principal adversario y encontrarle una posición única, poderosa y diferenciada dentro de la oferta electoral.

La fuerza de Abel no proviene de su papel como padre de familia. Sus fortalezas  provienen de su experiencia política, de su capacidad ejecutiva, de su tenacidad, de sus éxitos, de su imagen de hombre dinámico, fuerte, enérgico y cabrón que sabe gobernar, y que puede transformar una ciudad, aún a costa de su matrimonio (aspectos negativos se pueden mostrar desde un prisma positivo).

Tratar de enfrentarse a Larrazabal compitiendo en el terreno de lo familiar, lo puso en una situación desventajosa. Cuando Clinton contraatacó a Bush, no lo hizo haciendo referencia de su situación familiar, sino de su actuación como Presidente. Si Larrazabal hubiera atacado a Abel por su estado civil, Guerra podría haber contraatacado por la actuación de Larrazabal como responsable de los proyectos más fallidos y controvertidos de Fox: la Biblioteca Vasconcelos y el Centro Deportivo de Alto Rendimiento.

La familiar no era la batalla que convenía pelear, pero sin estratega de tiempo completo, alguien lo convenció no solo de que siempre debería de aparecer rodeado de sus hijos, sino de hasta invitar a participar en la campaña a su ex mujer. Supongo que deseaban representar a una familia integrada y bien llevada, como si eso fuera necesario para ejercer adecuadamente el cargo, o lo diferenciara de Larrazabal.

Sospecho que el que lo convenció de tal despropósito, es el mismo que lo animaba a utilizar el caso “Elda”, que pretendía derrumbar la imagen familiar de Fernando Larrazabal, para que así  “brillara” la integración de Abel con sus hijos y su ex mujer; el caso es que no salió a la luz pública la tal Elda y Larrazabal continuó con su imagen de esposo y padre de familia ejemplar, y Abel no logró ningún posicionamiento claro.

Dice Michael E. Porter que la estrategia consiste en ser diferente y buscar hacer todas nuestras actividades de manera diferente, pero nunca fue el caso, y si no estás convencido, analiza sus campaña de medios.

A pesar de que el concepto publicitario “El” había perdido una elección hace tres años, sus comunicadores lo convencieron que un concepto tan “pegador”, merecía ser repetido. Segundas partes nunca fueron buenas, mucho menos cuando la primera perdió una elección. Así que ninguna novedad aportó la campaña de Abel, dando la impresión que se quedó sin ideas frescas y atractivas para el electorado, y que prefería repetirse.

El caso es que Abel nunca marcó la Agenda, nunca aprovechó la oportunidad que le ofrecía el corrupto gobierno de Madero, no se benefició de sus fortalezas, no aportó tácticas novedosas ni comunicó una imagen nueva y renovada. Sin estratega, no hay estrategia.

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